Categoría: Res Pública

  • Cuando la política es sólo estética

    Llevo demasiado tiempo sintiendo que el activismo político de izquierda ha quedado convertido en una mera cuestión estética. Ha quedado reducido a una forma de estar en el mundo y no de ser o hacer. Identificas a alguien por su postura a favor o en contra de temas abstractos y lejanos, sea Cuba, Palestina o el Sáhara, que no es en el fondo más que una forma de presentarte ante los demás en una conversación. Algo que se materializa en el «Me Gusta» de Facebook y que ha venido en llamarse «Cultura de la Adhesión». España está tan carente de referentes referentes intelectuales que han tenido que ser importados de fuera.

    El 15-M ha quedado en un happening.

    [Y] podríamos hablar de esa sensación de euforia desinflada después del grito mudo. De cómo en los corrillos agrupados alrededor del caballo unos se miraban a otros y decían: “Bueno… ¿y ahora qué?”. Y de cómo el de enfrente le miraba como diciendo… “ah, ¿pero vosotros no teníais una sorpresa preparada?”. Y no. La expectación era tan grande que todo el mundo pensaba que el de al lado tenía un gran plan trazado. Y no.

  • Cínico

    La semana pasada estuve hablando con una persona que ha mandado la solicitud para colaborar como voluntaria en la India en una ONG que tiene un proyecto sobre deporte. ¿Deporte y desarrollo? ¡Claro!, le dije. Hay tanta obesidad en la India que todos esos niños gordos de los barrios de chabolas que se pasan el día sentados en el sofá jugando con sus consolas deberían hacer deporte para perder peso.

    Conocí a alguien que trabajó un tiempo en una ONG que se dedica exclusivamente a ese campo: Deporte en los países subdesarrollados. El mundo de las ONGs dedicadas a la cooperación internacional para el desarrollo y la ayuda humanitaria es como el artículo 34 de Internet. Ese que dice que si eres capaz de imaginar la versión porno de algo sin duda ya existe. La imaginación humana para inventar ONGs es infinita.

    Pudo ser el efecto de la cerveza que me había tomado. O el efecto de haber leido Blanco bueno busca negro pogre, un libro escrito con mucha mala leche por el antropólogo Gustau Nerin. La cuestión es que la otra persona justificó su interés en el tema porque había leído un libro de un occidental que se dedicaba a rescatar de la prostitución a mujeres de la India pero que se había encontrado el problema de que regresaban a manos de sus proxenetas porque las mantienen engachadas a la metanfetamina. Y el deporte, todo el mundo sabe, es una buena forma de mantener a los jóvenes lejos de la droga. Me acordé de aquella frase de Leo Harlem. «Ahí tenéis Maradona. Una persona que si no hubiera sido por el fútbol habría dado en cualquier vicio». De pronto me imaginé a un montón de ex-prostitutas indias sudorosas con el mono haciendo aerobic. Y entonces se me encendió la bombilla. Por qué no aunar ese proyecto que ya contempla la perspectiva de genéro con la última moda: La reducción de la huella de carbono. Así que le propuse la idea de poner a las ex-prostitutas a darle al pedar en unas bicicletas conectadas a alternadores que produzcan corriente eléctrica. Spinning que reduce la huella de carbono.

    Ya está. He terminado convirtiéndome en un cínico.

  • España imperio

    El otro día hablé de cómo a los nacionalistas españoles ante la mínima muestra de una identidad propia o autonomía política en alguna región del país se les escapa un montón de exabruptos. Lo que era una apreciación muy personal ha quedado de manifiesto de forma pública y notoria con las elecciones andaluzas.

    Vía el Embajador en el Infierno (ya dije que me interesan los heterodoxos) he llegado a este análisis casi antropológico de por qué el Partido Popular no se come un colín allí.

  • Cuando se miran de frente los vertiginosos ojos claros de la muerte

    Hace un par de semanas leía en un foro sudamericano la noticia sobre los resultados de la autopsia pedida por la familia de Salvador Allende. Esta última autopsia confirmó que murió de su propia mano. Allende se suicidó para impedir que todo un presidente de la república chilena fuera sometido a toda clase de indignidades por parte de militares golpistas. En aquel foro gente de derecha se agarraba a la idea de que un suicida es ante todo un cobarde (y un militar golpista, ¿un valiente?) para hacer comentarios jocosos sobre la figura, dignísima en su muerte para mí, de Salvador Allende.

    La semana pasada se suicidó en Atenas el jubilado de 77 años Dimitris Christoulas al pie de un árbol en la plaza Syntagma. Dejó una nota de suicidio.

    “El Gobierno de Tsolákoglou ha aniquilado toda posibilidad de supervivencia para mí, que se basaba en una pensión muy digna que yo había pagado por mi cuenta sin ninguna ayuda del Estado durante 35 años. Y dado que mi avanzada edad no me permite reaccionar de otra forma (aunque si un compatriota griego cogiera un Kalashnikov, yo le apoyaría), no veo otra solución que poner fin a mi vida de esta forma digna para no tener que terminar hurgando en los contenedores de basura para poder subsistir. Creo que los jóvenes sin futuro cogerán algún días las armas y colgarán a los traidores de este país en la plaza Syntagma, como los italianos hicieron con Mussolini en 1945″.

    Espero volver un día a Atenas.

  • Seguimos tocando fondo

    José Antonio Zarzalejos fue director del diario ABC en dos etapas. La segunda correspondió a los años 2005-2008, los años en que parte de la derecha mediática española se «echó al monte». Recuerdo a cierto columnista, ex-terrorista reconvertido en historiador aficionado, pidiendo a las fuerzas armadas que dieran un golpe de estado. Recuerdo a un participante en un foro de Internet donde se discutían las teorías conspirativas del 11-M soñando que una de aquellas manifestaciones contra el gobierno del PSOE terminaría con el presidente Rodríguez Zapatero abandonando el palacio de la Moncloa en helicóptero «como en Argentina». Zarzalejos decidió que el ABC no siguiera la línea editorial guerracivilista de otros medios de derecha y así sólo consiguió perder lectores. Nunca más volvió a trabajar en un periódico. Ahora dirige una consultora y es colaborador de varios medios.

    Me interesan las historias de los heterodoxos, los perdedores y los que están de vuelta de alguna parte. Así que me resultó muy curioso encontrar una columna de José Antonio Zarzalejos en el diario barcelonés «La Vanguardia» titulada «El peor momento de Rajoy».

    El Gobierno y el PP hicieron mal los cálculos. […] Se confundieron y Rajoy se ha tenido que comer sus palabras sobre el incremento de impuestos -IRPF, IBI y Sociedades- y sobre la amnistía fiscal. Creyeron a pies juntillas que iban a ganar por mayoría absoluta las elecciones andaluzas. Y resbalaron. Pensaron que la huelga general del 29-M sería escasa y, sin llegar a constituir un éxito, no fue un fracaso. Supusieron […] los mercados confiarían con más facilidad en las recetas de su presupuesto que en las de cualquier otro. Y también han errado. Creyeron que el poder se adquiría sin esfuerzo y tras cien días de gobierno no han cubierto todas las posiciones sociales y políticas que se corresponden con una mayoría absoluta parlamentaria. Y por todo eso, el Gobierno del PP atraviesa por su peor momento: ayer la prima de riesgo se disparó y la Bolsa marca mínimos.

  • O mía o de nadie

    En una de esas visitas nocturnas a la nevera en la que haces una pausa en el ordenador, terminé viendo una tertulia de Intereconomía. Mientras me comía un yogur hablaban de una región española periférica de cuyo nombre no quiero acordarme. Los tertulianos hablaban con condescendencia y un tanto de desprecio a la gente de aquel lugar desde el nacionalismo español. Eso es algo que nunca he entendido. Los nacionalistas españoles no tienen un discurso sobre la fraternidad hacia todos los españoles mientras simplemente critican a los nacionalistas periféricos. Su nacionalismo es de corte «imperialista». España es la Meseta y el resto, «tierra conquistada». Sorprende el desprecio que profesan al que no habla en castellano mesetario. Cualquier manifestación cultural particular es un bárbaro atavismo. Cuando se discute sobre la independencia de Cataluña proponen responder a tal eventualidad con un boicot a los productos catalanes y el veto a la entrada como estado miembro de la Unión Europea. El nacionalismo es una patalogía de hombre maltratador.

  • España en terapia de shock

    Hay una serie de verdades establecidas sobre la actual crisis en España que son simplemente mentira. El Estado del Bienestar y la descentralización de las Comunidades Autonómicas son, al parecer, una pesada carga de la que hay que deshacerse. Se avanza en el desmantelamiento del primero. La realidad es que la deuda en España es principalmente privada. Quien tiene deudas son las empresas y particulares. Así no hay gasto. Las empresas no invierten y los particulares no compran cosas. Por tanto, el Estado recauda poco vía impuestos porque el tanto por cierto que se lleva de la renta de personas y empresas es mucho menor con la crisis. Con menos gente en las calles comprando, la recaudación vía impuestos indirectos (como el I.V.A.) es menor también.

    La solución planteada es reducir el gasto público con medidas como tener menos empleados en los hospitales o colegios sin calefacción, a la a vez que se aumentan los ingresos mediante los impuestos. Pero es que el problema está en otra parte. En España el Estado recauda poco vía impuestos comparado con el resto de Europa. Pero no porque los impuestos sean más bajos, sino porque quienes ganan mucho pagan poco gracias al fraude y las triquiñuelas.

    Así que las recetas del Partido Popular para salir de la crisis son la solución equivocada a un problema que no existe. O no.

  • Cuando ya na nada se espera

    ManolisGlezos
    Manolis Glezos, héroe griego de la Segunda Guerra Mundial, zarandeado por la policía en Atenas durante los disturbios de estos últimos días.

    He visto viñetas, entradas de blogs y mensajes de todo tipo apoyando al pueblo griego y celebrando los disturbios. Entonces llegó una amiga y preguntó «¿y la alternativa es?». Comprendo esa sensación de estafa colectiva del pueblo griego. Pero entendámolos. Si hubo un momento para luchar y cambiar el rumbo de las cosas fue mucho tiempo atrás, cuando este mundo que vivimos se estaba gestando. Ahora sólo queda el llanto y crujir de dientes. O lo que es lo mismo. Acatar los designios de Angela Merkel, el BCE, las agencias calificadoras de deuda, los mercados financieros y demás instituciones lejos de Madrid y Atenas.

    Así que todo lo que se haga, huelgas y manifestaciones, no será más que ejercer el derecho al pataleo. No serán, desde luego, métodos de lucha alguna porque las decisiones ya están tomadas. Amador Fernández-Savater, que lleva documentando y reflexionando sobre el 15-M, se pregunta «¿y si no hiciésemos nada?». Yo lo apunté aquí. Una solución es desertar.

  • Qué va, qué va… Yo leo a Kierkegaard

    Se queja Jorge San Miguel de que estamos en una era de activismo político «low cost». Hoy la gente se limita en Facebook a darle a «Me gusta», copiar y pegar textos en su muro o sumarse a grupos. Parece que la gente está más politizada que nunca y tanta inflación de causas en Internet sólo esconde lo inane de la «cultura de la adhesión», donde las opciones éticas dan paso a las estéticas.

    La cuestión es ¿hemos llegado a esta situación partiendo de una Arcadia feliz donde todos leían, discutían y participaban?

  • Otra vez África

    El otro día hablé de África y al poco tiempo me encontré una noticia en Menéame que ahonda en las ideas que yo esbocé. Sobra decir el tono de los comentarios allí.

    Magatte Wade es una empresaria de Senegal de la que BBC habló recientemente.

    En una entrevista, donde menciona los problemas burocráticos y las trabas para montar una empresa en África, contaba de las ONGs:

    Con frecuencia, éstas pagan a jóvenes incompetentes, pero idealistas, de países desarrollados para decir a nuestra gente lo que tiene que hacer. Consiste más en hacer que los donantes y jóvenes idealistas se sientan bien con ellos mismos que en beneficiar a nuestros países y a nuestra población.

    Y añadía:

    En un momento dado calculé que había alrededor de 500.000 cooperantes en África. Si tuviéramos 500.000 empresarios, cada uno con los 100.000 dólares de capital que, probablemente, absorban anualmente cada uno de los cooperantes, estaríamos mucho mejor.

    En el mismo artículo se entrevista a Michael Strong, directivo de una ONG dedicada a impulsar el «emprendedurismo y capitalismo consciente» y vinculado a la iniciativa de «charter cities» en Centroamérica, un concepto que conocí aquí al lado y que ya veo que se enfrenta a resistencias locales.