El ocaso de Occidente

Vivimos una época decadente y tal vez terminal en Occidente en la que los máximos dirigentes son felones y traidores que no quieren aceptar las recesiones cíclicas del capitalismo y usan la droga de la deuda para pasarlas hacia adelante, creando destrucciones económicas de una magnitud desconocida. Los dos grandes sinvergüenzas inventores de este modo de actuar han sido George Bush y José María Aznar. Con la desgracia para nosotros de que han sido sucedidos por dos indigentes mentales incapaces de comprender los problemas que subyacen y que se han aferrado a un optimismo pueril y necio que acaba convirtiéndose en un suicidio.

Alberto Noguera en Krugman es el anticristo.

Decía Keynes que la gente que creía llevarse por el sentido común en realidad se limitaban a repetir ideas acuñadas por gente muerte hace mucho tiempo. Los clichés centenarios se resisten a morir.

¿Queda esperanza para la humanidad?

Jimmy Kimmel acostumbra a proponer a sus espectadores con hijos “experimentos” un tanto crueles. Por ejemplo, despertarles un día de vacaciones y decirles que tienen que levantarse para ir al colegio. Hacerles un regalo horrible en Navidad. O comprarle ropa muy hortera para el primer día de colegio. La gracia está en que los padres graben la reacción de los hijos, que suele ser una rabieta o llanto desconsolado, y la suban a Youtube para que en el programa de Jimmy Kimmel hagan una selección con los vídeos más graciosos. La última broma que propuso a sus expectadores fue que dijeran a sus hijos que se habían comido sus caramelos de Halloween. Al ver el resultado sorprende la reacción contra los padres de los niños, algunos bastante creciditos. Sólo puedes pensar lo caprichosos, mimados y consumistas que son. Y justo cuando te dan ganas de lanzar una campaña para que hagan santo al pobre Herodes, tan incomprendido él, llegas al final del vídeo y te reconcilias con la humanidad.

Los vídeos originales que las tres últimas madres subieron se pueden ver aquí, aquí y aquí.

Oportunamente, Alejandro Rozitchner y Ximena Ianantuoni han publicado Hijos sin dios, una guía para criar hijos ateos con valores.

En Asia ahora sí saben pasárselo bien

Mientras en Europa aún no menos la salida del túnel de esta crisis, todo aquello a lo que hemos renunciado surge en Oriente. Hay una clase media emergente y una clase obrera que lucha por sus derechos. Derechos laborales, tiempo libre y ocio son ahora objetivos a conquistar.

Israel dice en Greenshines, a cuenta de una actuación del rapero coreano PSY:

Son como éramos nosotros en los 90, son como no vamos a volver a ser jamás.

Desesperados

De un tiempo a esta parte ha aprendido a descifrar las respuestas de la gente cuando pregunto a qué se dedican y responden de forma poco clara. Todos cuentan que están haciendo un curso y trabajando de forma independiente. Es una forma de decir que con más de treinta años están sin trabajo, viven en casa de sus padres y tienen ingresos esporádicos. Hablo de gente con estudios y que ha vivido o estudiado fuera de España. Por las razones que sean se han visto de vuelto en casa.

A mi alrededor oigo más que nunca gente que tiene una idea y que quiere montárselo por su cuenta. No está mal pasar en España de la cultura del “quiero ser funcionario para estar a las 3 en casa” a la cultura del emprendedor. Pero siempre me pregunto dónde están en plena crisis esos potenciales clientes dispuestos a pagar por los servicios que ofrecen mis conocidos. Yo mismo me enfrente a ese reto.

Hoy de camino al supermercado un chico que iba dejando octavillas de propaganda por los buzones cruzó la calle para entregarme una en mano. Era de una nueva clínica dental en el barrio. Otra. Había algo de desesperado en su voz y en su gesto. ¿Sería él uno de los dentistas que ha invertido dinero?

Hace unos años hacía comentarios con sorna de los vigilantes de seguridad que soñaban con ser Rambo y de los instructores de artes marciales de película de serie B. La clase de gente que se apuntaba a mil cursos de medio pelo con el sueño de acceder al sofisticado mundo de la seguridad internacional. Hoy se me congela la sonrisa cuando los veo disfrazados de ninja en sus perfiles de Facebook y ofrecen sus servicios de instructor en artes marciales con una dirección de correo de Hotmail. Caigo en la cuenta que uno de esos instructores de artes marciales que suenan a Mortal Kombat aparece siempre con algo puesto en la cabeza para disimular la calva. Los años pasan e intuyo tanta desesperación como en el chico que me dio hoy la octavilla de caro papel satinado.

El viernes delante de unas cervezas unos conocidos coincidían que la solución era marcharse de España. No hablan de emigración. Hablaban de exilio.

La gente lucha por lo que realmente merece la pena

Haren (Holanda), 21 de septiembre de 2012.

Su vía central estaba ayer tapizada de botellas rotas, latas de bebida aplastadas, plásticos diversos y restos de mobiliario urbano. La noche del viernes habían sufrido el asalto de unos 4.000 jóvenes llegados de todo el país a una falsa fiesta pública anunciada a través de Facebook. Hubo 34 detenidos y 29 personas resultaron heridas. El Ayuntamiento llevaba varios días explicando, también a través de Facebook, que las masas —hasta 25.000 personas llegaron a anunciar que irían a la fiesta— no eran bienvenidas. La “agresividad extrema” contra los agentes registrada la madrugada del viernes al sábado es un fenómeno desconocido en Holanda.

Madrid, 22 de septiembre de 2012.

El Festival MTV Beach Madrid acabó en la madrugada del sábado con graves disturbios y enfrentamientos entre un millar de jóvenes y los antidisturbios de la policía. Sesenta personas fueron atendidas, en su mayoría de heridas leves, y once fueron detenidos. Los incidentes comenzaron en la medianoche cuando un numeroso grupo de jóvenes intentó entrar por la fuerza en el recinto, que a esas horas ya estaba completo. La entrada al festival era libre hasta que se completara el aforo máximo. Al llegar la policía, los jóvenes comenzaron a lanzar botellas y piedras, a lo que los agentes respondieron con pelotas de goma. Los enfrentamientos continuaron durante cerca de horas y se extendieron a las calles cercanas a la explanada de Puente del Rey.

La construcción social del gusto

Borja Ventura retrocede en Yorokobu a los tiempos en que el tabaco se publicitaba como algo sofisticado, moderno y beneficioso para la salud. Termina señalando como en las series de televisión el alcohol ocupa ahora su lugar. Es la actividad en la que se ven los personajes cuando buscan la compañía reconfortante de los amigos.

En otro orden de cosas, un diseñador de BMW atribuye a las mayores ventas de los vehículos de color blanco a la asocicación con la estética que ha impuesto Apple.

Nunca dejo de sorprenderme con la construcción social de lo interesante y lo deseable.

La ciencia ficción habla del presente

Creo que tenía 14 ó 15 años cuando en la universidad local se organizaron unas jornadas sobre Ciencia Ficción. Eran unas conferencias por la mañana a las que no fue nadie. Estaban tres o cuatro personas del Aula de Cine y el conferenciante, Miquel Barceló. Fue un chasco. Allí nadie hablaba héroes del espacio, tecnología avanzada y razas alienígenas. Un muermo para nosotros. Se pusieron a hablar del contexto social de la ciencia ficción (ZZzzzz…). De cómo, por ejemplo, en los años 50 con la paranoia sobre la infiltración comunista en Estados Unidos en la ciencia ficción se volvió común el tema de los “invasores de cuerpos”. Esas películas en las que el vecino parecía llevar una vida normal pero en realidad su cerebro estaba siendo controlado por una raza alienígena invasora.

La idea en sí quedó en mi cabeza. Y tras el 11-S fue evidente que la historia subyacente en la ciencia ficción catastrofista que apareció en Estados Unidos era que nuestras vidas habían cambiado para siempre y que ni siquiera podíamos estar a salvo en el más tranquilo lugar del mundo desarrollado. Sea Jericó, Galáctica o Falling Skies, el tema es el mismo: La vida tras el 11-S. Y entonces llegaron los zombies. Tantos que hasta hubo lugar para la consolidación de un canon o la parodia.

Podíamos entenderlo como una prolongación del catastrofismo post-11S pero el mundo de los muertos vivientes va mucho más allá en una sociedad consumista y alienada. Incluso mucho antes el sociólogo Ulrich Beck hablaba de “categorías zombie” como “un marco conceptual vivo-muerto que procede del horizonte de siglos precedentes”.

Jorge Jiménez habla del capitalismo zombie, industria zombie, empresas zombie y hasta de publicidad zombie en un mundo donde la única salida es hackear la realidad.

La moral es para los pobres

En un documental sobre el jefe de un banda de crimen organizado salió un periodista que había publicado en su periódico fotos en exclusiva en las que se veía al personaje con su familia y los miembros de su banda en su boda. El tipo se puso en contacto con el periodista y le dijo que era “un hijo de la gran puta” pero reconocía que había tenido el detalle de tapar en las fotos la cara de sus hijas. Sólo por eso se ganó su respeto. Y contaba el periodista que a partir de ahí se había fraguado una cierta relación que le había permitido conocer mejor al otro. “Tiene más principios que gente con la que te llevas bien y luego te la clava por la espalda”, dijo.

“Honor entre ladrones”. “Pobre pero honrado”. Jamás he escuchado hablar de honor entre banqueros o corredores de bolsa. La moral sigue siendo algo para los pobres y marginales.