Otra vez la nostalgia del futuro

Luis Alfono Gámez escribe en el diario El Correo sobre cómo el futuro no es lo que era.

La Tierra, año 2013: no hay viajes espaciales más allá de la órbita terrestre, los robots siguen siendo tontos, no vamos de un lado a otro en coches voladores ni hay sistemas de traducción automática, no existen los replicadores de alimentos, seguimos solos en el Cosmos -que sepamos- y envejeciendo, la gente muere de cáncer y hasta de hambre, el fondo del mar está tan profundo como hace medio siglo… El futuro, definitivamente, no es lo que nos habían prometido.

Estar de moda la mató

Con la crisis y el paro, la gente tiene más tiempo libre. Y sin dinero, uno de los deportes más baratos es salir a correr. Me sorprendió hace poco encontrar a media mañana bastante gente con bicicletas y corriendo por un paraje natural cerca de la ciudad. El amigo con el que iba me dijo que me sorprendería la masificación de corredores que se daba a cierta hora. Proliferan las carreras populares y los clubes de senderismo. Así que me ha llamado la atención que Uxue Etxebeste se queje de que correr se haya puesto de moda. Se preocupa por la gente que empieza a practicar deporte sin una revisión médica y los percances que por ello ocurre. Pero como alguien señala en los comentarios, ¿no hay algo de “absurda sensación de quienes han realizado una actividad desde hace años, y ven cómo de repente se masifica y populariza”? Ese tipo de comentarios los llevo oyendo muchos años:

-“Yo llevo leyendo cómics de súper héroes desde la adolescencia y me fastidia que la gente que nunca leyó uno ahora no pare de hablar de Batman sólo por las películas de Christopher Nolan“.

-“Pues a mí me da rabia la cantidad de fans que han salido de la nada de mi novela favorita, que leíamos cuatro gatos, desde que salió la serie de televisión”.

-“Y yo me sentía un hacker usando un oscuro software que nunca evolucionaba de la versión beta, pero lo he dejado de usar porque ahora una fundación ha apoyado su desarrollo y todo el mundo habla de él”.

-“Yo le hablaba a todo el mundo de mi banda favorita, que nadie conocía. Pero ahora no soporto que todo el mundo hable de ella desde que la fichó una multinacional”

Y así el capitalismo triunfó

No sé si me he vuelto un viejo cínico pero con el tiempo me aburren cosas como los análisis pretendidamente profundos sobre cómo los medios de comunicación tergiversan la realidad en favor de los intereses económicos y políticos que los sostienen. Me hacen pensar “¿quién es el ingenuo que no se había dado cuenta de ello a estas alturas?”. Pensándolo mejor, creo que más que aburrirme los análisis de ese tipo, que a veces son interesantes si están bien hechos, son las conversaaciones con la gente que viene a contarme eso como gran novedad. Gente que parece que sólo con la crisis se ha dado cuenta cómo funciona el mundo.

Lo que sí me aburre en serio es los análisis profundos y sesudos de asuntos triviales. Cosas de la postmodernidad. Con la muerte de las categorías, diseccionar la última película de Tarantino y analizar el contenido de los libros escolares parecen estar a la misma altura. Así que ver que alguien ha dedicado tiempo y neuronas a analizar un vídeo musical de Kate Perry que ensalza la vida militar desde una perspectiva neo/post/marxista resulta entre enternecedor y ridículo.

El ocaso de Occidente

Vivimos una época decadente y tal vez terminal en Occidente en la que los máximos dirigentes son felones y traidores que no quieren aceptar las recesiones cíclicas del capitalismo y usan la droga de la deuda para pasarlas hacia adelante, creando destrucciones económicas de una magnitud desconocida. Los dos grandes sinvergüenzas inventores de este modo de actuar han sido George Bush y José María Aznar. Con la desgracia para nosotros de que han sido sucedidos por dos indigentes mentales incapaces de comprender los problemas que subyacen y que se han aferrado a un optimismo pueril y necio que acaba convirtiéndose en un suicidio.

Alberto Noguera en Krugman es el anticristo.

Decía Keynes que la gente que creía llevarse por el sentido común en realidad se limitaban a repetir ideas acuñadas por gente muerte hace mucho tiempo. Los clichés centenarios se resisten a morir.

¿Queda esperanza para la humanidad?

Jimmy Kimmel acostumbra a proponer a sus espectadores con hijos “experimentos” un tanto crueles. Por ejemplo, despertarles un día de vacaciones y decirles que tienen que levantarse para ir al colegio. Hacerles un regalo horrible en Navidad. O comprarle ropa muy hortera para el primer día de colegio. La gracia está en que los padres graben la reacción de los hijos, que suele ser una rabieta o llanto desconsolado, y la suban a Youtube para que en el programa de Jimmy Kimmel hagan una selección con los vídeos más graciosos. La última broma que propuso a sus expectadores fue que dijeran a sus hijos que se habían comido sus caramelos de Halloween. Al ver el resultado sorprende la reacción contra los padres de los niños, algunos bastante creciditos. Sólo puedes pensar lo caprichosos, mimados y consumistas que son. Y justo cuando te dan ganas de lanzar una campaña para que hagan santo al pobre Herodes, tan incomprendido él, llegas al final del vídeo y te reconcilias con la humanidad.

Los vídeos originales que las tres últimas madres subieron se pueden ver aquí, aquí y aquí.

Oportunamente, Alejandro Rozitchner y Ximena Ianantuoni han publicado Hijos sin dios, una guía para criar hijos ateos con valores.

En Asia ahora sí saben pasárselo bien

Mientras en Europa aún no menos la salida del túnel de esta crisis, todo aquello a lo que hemos renunciado surge en Oriente. Hay una clase media emergente y una clase obrera que lucha por sus derechos. Derechos laborales, tiempo libre y ocio son ahora objetivos a conquistar.

Israel dice en Greenshines, a cuenta de una actuación del rapero coreano PSY:

Son como éramos nosotros en los 90, son como no vamos a volver a ser jamás.