• Leones en Bostwana

    Leones en Bostwana

    Bostwana, aquel país que España descubrió porque el Rey había estado de safari en él, ha prohibido la caza mayor. El sector da empleo a 450 personas y genera 40 millones de dólares al año. No está claro qué pasará en el medio plazo, aunque ya se habla de reconvertir al sector de la caza al safari fotográfico.

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    Nicolai Frederik Bonnén Rossen es un fotógrafo freelance danés que se fue a Bostwana a conocer una reserva para leones por la que sus responsables se pasean tranquilamente, totalmente alejados de la civilización y sin armas entre fieras que se comportan como mascotas. Es divertido cómo cuenta lo acojonado que lo pasó rodeado de las fieras y cómo a pesar de haber llevado una réflex y una Leica, terminó haciendo las fotos con una compacta Canon S100.

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  • Llorando por los juguetes que abandonamos hace años

    Si algo tiene la modernidad es la posibilidad de ser un nostálgico molón. Hablar de que rebobinar las cintas de cassette con el bolígrafo bic era la quinta esencia de la chulería porque podías mirar al tendido mientras pasaban los anuncios que se habían colado entre una canción de los Clash y otra de Bowie. Internet permite poner a Mazinger Z entre las series favoritas y creer que si te compras un smartwatch y dices «Kitt, te necesito» se te pone el pelazo de Michael Knight.

    Mal día para dejar de fumar nos presenta su «Teoría destructiva de la evolución comercial», que señala lo absurdo de llorar la desaparición de productos de consumo (materiales o intangibles) a los que les dimos la espalda hace tiempo.

  • ¿Una nueva izquierda en Estados Unidos?

    Bill de Blasio se ha convertido en el candidato demócrata a la alcaldía de Nueva York. Está casado con la activista y poeta Chirlane McCray. Su familia es eso que se dice «birracial» en Estados Unidos y resultó bastante «fotogénica» frente a las cámaras durante la campaña. Pero lo interesante aquí es que Peter Beinar señala en The Daily Best su victoria como la aparición de una Nueva Izquierda en Estados Unidos.

  • NeoTokyo 2020

    Tan pronto se supo la elección de Tokio para albergar los Juegos Olímpicos de 2020 a todos nos vino a la mente el manga Akira, de Katsuhiro Otomo. Akira fue una de las primeras cosas que nombré en este blog. Y mis bromas sobre cómo en Akira las obras del estadio olímplico servían de tapadera para un programa secreto gubernamental con niños mutantes con poderes mentales no fueron nada originales. Todo el mundo se puso a nombrar la coincidencia de que en un manga que empezó a publicarse en 1982 se nombraran los juegos olímpicos de 2020. Por ejemlo, véase Buzzfeed.com y Kotaku.com

  • Los seculares poderes del Atlántico tronando

    Ha fallecido el escritor irlandés Seamus Heaney y Asunción Álvarez ha traducido en su blog el poema «North«, que comienza así:

    Regresé a una playa larga,
    la curva amartillada de una bahía,
    y hallé sólo los seculares
    poderes del Atlántico tronando.

  • Los todoterrenos hundieron la industria del automóvil estadounidense

    El ayuntamiento de Detroit, Motor City, ha declarado la bancarrota tras una evidente y profunda decadencia. La ciudad prosperó gracias a la industria del automóvil. Pero basta pensar, ¿quién sueña hoy con un coche estadounidense? Es cierto que los muscle cars tienen sus adeptos en Europa. Pero los automóviles estadounidenses dejaron de evocar hace mucho los sentimientos que generan un Chevrolet Bel Air del 57 o un Ford Mustang de 1967 a 1969.

    Estados Unidos gozó durante décadas de petróleo barato y tras los shocks del petróleo de los años 70 los más pequeños y eficientes coches japoneses y europeos inundaron el mercado. Un deficiente transporte público, un particular modelo de urbanismo y grandes espacios crearon una cultura del uso del automóvil muy peculiar en Estados Unidos. Durante los años 90 se pusieron de moda en Estados Unidos los todoterrenos grandes y altos como vehículo urbano familiar, conocidos por Sport Utility Vehicle. Su máxima expresión llegó a ser ser el Hummer H2. Su popularidad se convirtió en un asunto polémico por sus altos consumos de combustible en conducción urbana y por el peligro que suponía para otros conductores o peatones en caso de accidente. Hubo grupos ecologistas radicales que se dedicaron a pinchar las ruedas y quemar Hummers. Incluso en los Simpsons hizo su aparición el Cañonero, un SUV tragón y maloliente.

    La Wikipedia en inglés da una versión interesante de cómo los grandes y pesados todoterrenos hundieron a los tres grandes fabricantes de automóviles de Detroit.

    In the late 1990s and early 2000s, the Big Three could enjoy profit margins of $10,000 per SUV, while losing a few hundred dollars on a compact car. Consequently, these companies focused resources and design on SUVs over small cars (compact cars were sold mainly to attract young buyers with inexpensive options and to increase their fleet average fuel economies to meet federal standards). As a result of the shift in the Big Three’s strategy, many long-running compact and midsize cars like the Ford Taurus, Buick Century, and Pontiac Grand Prix eventually fell behind their Japanese competition in features and image (relying more upon fleet sales instead of retail and/or heavy incentive discounts), some eventually being discontinued.

    With soaring gas prices in the mid-late 2000s, followed by a weakening economy, SUV and light truck sales have declined significantly. The Big Three were unable to adapt as quickly as their Japanese rivals to produce small cars and crossovers to meet growing demand for fuel-efficient vehicles; the U.S. offerings were also considered less competitive than their Japanese counterparts. This was due to inflexible manufacturing facilities, the high wages of unionized workers in the United States and Canada (members of the UAW and CAW, respectively) compared to non-union workers such as that of Toyota, make it unprofitable to build small cars.

  • La Europa salvaje

    National Geographic ha publicado una galería con las fotos que Charles Fréger ha realizado por toda Europa, desde Portugal a Bulgaria, de «tradiciones populares y rituales que entroncan con las cosechas, los solsticios y el temor a la oscuridad invernal, y en los que pueden rastrearse ecos de mitos muy antiguos». Son tradiciones paganas en la que los hombres se disfrazan de seres fantásticos y que han sobrevivido durante siglos integradas en festividades cristianas.

  • La insurreción que viene

    Todo el mundo lo reconoce. Esto va a reventar

    Así comienza «La insurrección que viene», un panfleto francés que contaba El País llegó a estar entre los best-sellers de amazon.com

    ¿Cuántas veces habré oído eso en libros, revistas, panfletos y blogs de la izquierda antisistema? Frases tremebundas sobre la situación de explotación, precariedad, asco y hartazgo de una generación condenada al submileurismo en trabajos basura. El caldo de cultivo para que los jóvenes se organicen y estalle una revuelta general.

    Una surca las páginas del libro con esa sensación de estar leyendo otro ejemplo más de un género único: La cháchara francesa anticapitalista. No hablo francés pero sospecho que los franceses tienen una tremenda fascinación con su propio idioma que les lleva a componer frases grandilocuentes página tras página sin que importe mucho si el conjunto significa algo.

    En estos tiempos uno espera alternativas y propuestas. Y lo único que se encuentra en un libro tan pretendidamente provocador es la típica propuesta de montar comunas de parásitos del Estado del Bienestar a la espera del inevitable colapso del sistema. Hasta ahí llega la brillantez de un texto que aporta muchísimos menos de lo que el revuelo que ha montado nos hace suponer. Quizás ello diga mucho más de sus jaleadores que de sus autores.

    Seguiremos echando en falta recuperar a la Internacional Situacionista. Seguiremos echando en falta textos que nos hagan pensar.

  • Bienvenidos al desierto de lo real

    «Bienvenidos al desierto de lo real» es una frase que pronunciaba Morfeo en la película Matrix. Enseguida hubo quien se lanzó a señalar todas las citas y referencias que aparecían en la película para descubrirnos que era un enorme pastiche posmoderno. La frase en cuestión es una referencia a Jean Baudrillard. Hace pocos días encontré de casualidad la cita original.

    Si ha podido parecernos la más bella alegoría de la simulación aquella fábula de Borges en que los cartógrafos del Imperio trazan un mapa tan detallado que llega a recubrir con toda exactitud del territorio, aunque el ocaso del Imperio contempla el paulatino desgarro de este mapa que acaba convertido en una ruina despedazada cuyos girones se esparcen por los desiertos. […]

    [H]oy serían los girones del territorio los que se pudrirían lentamente sobre la superficie del mapa. Son los vestigios de lo real, no los del mapa, los que todavía subsisten esparcidos por unos desiertos que ya no son los del Imperio, sino nuestro desierto. El propio desierto de lo real.

    «La precesión de los simulacros», 1978

  • Underdogs

    La primera cámara que compré con mi dinero fue una réflex de película Pentax y la única cámara réflex digital que he tenido es Pentax. La compañía ha cambiado de dueños dos veces en los últimos años y ha llevado un rumbo un tanto errático, tal como conté hace poco. La tecnología de los libros electrónicos me pareció siempre más interesante que las tabletas. La tinta electrónica abría un mundo de posibilidades, como nos ha contado Juan Luis Chulilla en su blog tinta-e, que no han llegado a ser explotadas. Llegué a la conclusión de, que para mis ocupaciones académicas, un Kindle DX era lo mejor. Pero Amazon decidió evolucionar su lector de 6″ y su tableta, pero no el Kindle DX, que ni siquiera aparece en la pestaña cuando colocas el ratón en la página web principal de la tienda y no aparecen en la tienda española. Aposté por los netbook como herramienta de trabajo y celebré la aparición de modelos de 11,6 pulgadas, el óptimo compromiso entre tamaño contenido y pantalla suficientemente amplia. Pero los grandes fabricantes decidieron liquidar ese nicho de mercado para vender los carísimos ultrabook con acabados en aluminio y cantidades ridículas de memoria RAM.

    Seriamente, me pregunto ¿soy un gafe electrónico? Pero si este historial les resulta poco, hoy me he acordado de otra cosa. He comprado cinco móviles (el primero lo heredé de mi hermana y tuve otro para una segunda línea). Los dos primeros fueron Nokia. Los dos siguientes fueron BlackBerry. La entrada en el mercado de los smartphones Android supuso el declive de ambas marcas. Nokia vendió su alma a Microsoft y BlackBerry no levanta cabeza. La caída de RIM, fabricantes de BlackBerry, la cuentan en Buzzfeed.