Categoría: Zeitgeist

  • Superar el Romanticismo

    Jóvenes artistas, hedonistas y vitales que viven intensamente cada minuto como si no hubiera un mañana, sin reparar en las normas y convenciones de una sociedad en rápida mutación pero lastrada por una moral hipócrita y bienpensante. Alcohol, consumo de drogas, sexo prohibido…

    Leía sobre la Factory de Andy Warhol y pensé que ese estilo de vida podría describir perfectamente los valores de ciertos ambientes actuales. Entonces caí en la cuenta de que hablamos de algo que estaba teniendo lugar hace cincuenta años.

    Pero ni siquiera Warhol pudo pretender ser original. Baudelaire, Artaud, Rimbaud… pretendían ya en su momento lo mismo. Dos siglos después tenemos desde a postadolescentes universitarios hasta estrellas del rock dando el coñazo con las mismas poses pretendidamente transgresoras. ¿No es hora de pasar página?

  • Desertores

    Aportaba Bianka Hajdu en un comentario el dato de que «la tasa de empleo en EE.UU. descendió del 65% al 58% desde 1995 hasta ahora mientras el PIB, los beneficios y las inversiones crecieron en el mismo período. Y se preguntaba «¿quién sabe qué hace toda esa gente fuera de ese 58%? Habrá muchas historias tristes pero también sabemos que las cosas nuevas pasan en los márgenes…»

    En marzo de 2010 Reihan Salam comentaba para la revista Time las cifras de abandono escolar en la secundaria y la tasa de egresados de universidades en Estados Unidos. Las estadísticas dicen que entre las personas que no terminan la educación secundaria ha descendido el número de quienes entran en el mercado laboral. Salam se preguntaba, como Bianka, qué hace todo esa gente. «What if the millions of so-called dropouts are onto something?». Quizás en tiempos de crisis estemos ante nuevas formas de empleo, organización y convivencia. En alguna parte leí cómo el compartir piso entre treintañeros se había convertido en algo novedoso en Estados Unidos. No se trataba sólo de ahorrar en alquiler. Sino una forma de compartir gastos y compartir proyectos.

    Salam vislumbra «a new underground economy, a largely untaxed archipelago of communes, co-ops, and kibbutzim that passively resist the power of the granny state while building their own little utopias».

  • El merchandising oficial de la Revolución™

    Recuerdo la gracia que me hizo ver que en la máquina recreativa Revolution X, protagonizada por Aerosmith en 1994, mientras no había nadie jugando y se ejecutaba la demo se anunciaban la camiseta y la gorra oficiales de la Revolución X que podías recibir por correo. En un mundo distópico donde un gobierno dictatorial llamado «New Order Nation», que representa a los intereses de las grandes corporaciones y le ha declarado la guerra a toda forma de cultura juvenil (música, TV, revistas y videojuegos), debes rebelarte contra el poder establecido. Pero no te olvides de pasar por caja y comprar el merchandising oficial.

    Sonaba ridículo. La típica chorrada de los años 80 y 90, cuando éramos mucho más ingenuos. Ah, no. Espera.

  • Todo menos los libros

    Cuando descubrí Internet allá por 1994 mis primeras búsquedas de información fueron sobre hackers, literatura ciberpunk y manga. Ahora muchas de aquellas cosas resultan añejas y propias de una época, como el concepto de «cibercultura» o mis lecturas de Derrick de Kerckhove y Mark Dery.

    De aquellos tiempos recuerdo una entrevista a William Gibson de 1995 que milagrosamente ha sobrevivido en Internet en su formato original. Recordaba Gibson:

    I was watching CNN during the riots of Los Angeles a couple of years ago and they were showing video footage of a mob looting a Radio Shack. Running out of the Radio Shack was hi-fis, video cameras and everything they could pick up. But the Radio Shack was right next to a Macintosh dealership which had powerbooks in the window. And it was untouched. So here these incredible valuable portable very, very powerful computers was sitting untouched behind an unbroken shop-window while the poor people steal Sony Walkmans.

    Tras los recientes disturbios en Inglaterra, donde se produjeron saqueos en establecimientos comerciales, los portavoces de las cadenas de librerías Waterstone’s y W H Smith informaron que no tenían constancia de que alguno de sus establecimientos hubiera sufrido daños.