Un adelanto de la película Ghost in the Shell

Dos mangas marcaron mi adolescencia: Akira y Ghost in the Shell. Hablé en algún momento de ambos aquí. Y de cómo Masamune Shirow, el autor de Ghost in the Shell, encontró un nicho de mercado dibujando pin-ups y escenas subidas de tono para olvidarse de sus series de manga. Ahora Ghost in the Shell vuelve a ser noticia por la aparición de varios teasers de la película que Hollywood está preparando. Dos posters de Motoko Kusanagi en papel grueso de 1000 Editions presiden mi cuarto. Y la polémica saltó cuando se supo que un personaje tan icónico va a ser interpretado por Scarlett Johanson, un clamoroso caso de white washing. Precisamente una de las cosas que más me llamó la atención mientras estuve sin escribir este blog fue cómo las políticas de la identidad están marcando el debate político en las redes sociales. Será un asunto que tendré que tratar aquí. Con la producción de una secuela de Blade Runner quizás veamos un interés renovado por el género cyberpunk.

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¿A quién vas a llamar?

Estos días alguien escribió en Internet que te das cuenta lo viejo que eres cuando empieza a morirse la gente de las películas de tu infancia. Ha fallecido Harold Ramis, que fue actor, director y guionista. Dirigió y coescribió Groundhog day, haciendo tándem cómico con Bill Murray en varias películas. Creo que se le recordará principalmente por Ghostbusters, protagonizó y coescribió en 1984. Así que aquí, un homenaje.

La fotografía en la vida secreta de Walter Mitty

El pasado día de Navidad, día de su estreno, fui a ver “La vida secreta de Walter Mitty”. Hacía tiempo que ninguna película despertaba en mí esa clase de interés que te lleva a ir al estreno. Me gustó, aunque me quedó la sensación de que con los mismos materiales la película pudo haber sido mucho más. Aunque un amigo dice que la opción evidente hubiera sido entrar en el terreno de la película  de “auto-ayuda”, como disecciona antoninj en un debate de reddit, con lo que el camino tomado por Ben Stiller lo hace en cierta forma más interesante: Al final, en la vida el azar juega su papel.

La fotografía juega un papel fundamental en la película. El protagonista, interpretado por Ben Stiller, trabaja positivando fotos analógicas en la revista Life y su vida se pone patas arriba cuando desaparece el negativo de una foto destinada a ir en portada. Muchas escenas transcurren en la redacción de la revista, donde vemos portadas que fueron creadas a propósito para la película usando los archivos de la revista.

Ben-Stiller-Secret-Life-of-Walter-Mitty-Life-Magazine

El protagonista cree que el negativo de la foto quedó en manos de su autor por error y parte en busca de él, en un viaje que le lleva por Groeanlandia, Islandia y el Himalaya.  Cuando finalmente localiza al fotógrafo, interpretado por Sean Penn, lo encuena con una Nikon F3/T (y un teleobjetivo mucho más moderno para cámaras digitales) intentado fotografiar al esquivo leopardo de las nieves. Es un fotógrafo de la vieja escuela.

THE SECRET LIFE OF WALTER MITTY

Cuando aparece el leopardo de las nieves en el visor, el personaje de Sean Penn no aprieta el disparador. Y deja pasar los segundos. El personaje de Ben Stiller le pregunta cuándo va a hacer la foto. “A veces no la hago. Si disfruto de un momento, para mí, personalmente, no me gusta tener la distracción de la cámara. Simplemente quiero formar paret de él”. Y eso es algo que a veces he sentido.

Netflix y el Big Data

Netflix es un servicio on-line para ver películas en varias plataformas (PC, tablet, videoconsolas..) por el que se paga una cuota mensual. Los usuarios tienen la posibilidad de votar las películas tras verlas, información que Netflix usa para recomendarte películas del mismo género. Sólo que los géneros cinematográficos para Netflix no son los habituales (drama, acción, comedia, terror, etc.) sino mucho más complejos. Alexis C. Madrigal se dio cuenta de ello y descubrió que la página web de Netflix asigna en su URL un código numérico a cada género. Tras desarrollar un programa que generara las sucesiva URLs y recogiera la descripción del género, obtuvo la lista completa: 76.897 géneros cinematográficos diferentes.

Las descripciones de géneros de Netflix siguen una gramática particular: “Región de Origen + Adjetivos + Género + Basado en + Situado + De los años + Temática + Para las edades X a Y años”. A este modelo se le unen varios modificadores como “con un personaje femenino protagonista fuerte” o “para románticos sin remedios”. Varios ejemplos reales son:

British set in Europe Sci-Fi & Fantasy from the 1960s
Romantic Indian Crime Dramas
Japanese Sports Movies
Violent Suspenseful Action & Adventure from the 1980s

A Alexis C. Madrigal le pareció muy interesante el descubrimiento y programó un “creador aleatorio de géneros” que se puede probar en la cabecera de su artículo. Aquí están varios de mis resultados:

“Showbiz Opposites Attract Satires Set in the Edwardian Era About Friendship”
“Evil Kid Alien Mysteries Based on Books Set in Africa With a Strong Female Lead”
“Reunited Lovers Gangster Period Pieces Based on Contemporary Literature Set in Ancient Times About Horses”
“Political Travel Fairy Tales Set in Europe About Food With a Strong Female Lead”

Tras jugar con los datos, Alexis C. Madrigal contacto con Netflix y pidió hablar con el creador del sistema, que resultó un tal Todd Yellin. El sistema resultó ser en la realidad mucho más complejo e interesante. Netflix le paga a personas para que vean las películas y rellenan una ficha donde tienen que darle una puntuación a conceptos como “romántica” o “termina bien”. Así, Netflix a partir de tus votos a las películas que ven puede saber la clase de película que en realidad te gusta aunque tú mismo no seas conscientes. Por ejemplo, películas de acción con mucha violencia pero en la que el chico al final se termina llevando a la chica y los buenos ganan. ¿Servirá esto para que Hollywood tome nota del mínimo común denominador o para que alguien se anime a hacer películos con elementos altamente valorados pero que nadie ha uso nunca juntos? ¡Yo no puedo esperar para ver una comedia romántica musical japonesa con vampiros ambientada en la Edad Media!.

Dos películas sobre Sillicon Valley

A estas alturas no me molesta confesarlo. No soy especialmente cinéfilo. Aunque he contado con el beneficio de la duda que aporta ser una persona medianamente culta. Los demás lo dan por hecho cuando te oyen hablar de música o literatura. Otro día contaré por qué mi distanciamiento del cine intelectual (historias desgarradoras que acaban mal o el cine de crítica social), lo que quizás tiene que ver con mi vínculo con las ciencias sociales y la realidad tal cual es.

Quiero ver películas para pasar un buen rato y quedarme satisfecho porque los buenos ganan, el empollón friki se lleva a la chica y queda margen para la esperanza en el mundo. Así que veo mucho cine sin pretenciones. Y me pasa a menudo que termino disfrutando más y haciendo lecturas personales más profundas de películas que nadie toma en serio frente a otras avaladas por la crítica o el boca a boca. Me pasó, por ejemplo, con “Milla 8” frente “El hijo de la novia”. Y me pasó recientemente con dos películas de Hollywood ambientadas en Sillicon Valley.

En primer lugar tenemos “Los becarios”. Vince Vaughn  y Owen Wilson repiten el tándem que formaron en “De boda en boda”. Esta vez interpretan a dos tipos a los que la crisis les pasa por encima y se lanzan al mercado laboral en un mundo que ha cambiado. Echándole bastante morro, y porque la “ignorancia es atrevida”, se inscriben en un programa de Google que forma equipos que compiten por ser admitidos como becarios. Los protagonistas terminan con los marginados que nadie ha aceptado en su equipo. Tras la desconfianza inicial que provocan al demostrar que no tienen la más mínima idea de Internet y programación, terminan aportando al equipo su experiencia en la vida y un enfoque diferente a los problemas. Al final, la película presenta la importancia del trabajo en equipo y el valor de la amistad frente al “todo vale” para ganar. Habla de la importancia de la diversidad en los equipos para contar siempre con aportaciones interesantes y de la importancia de la inteligencia emocional, además de la necesidad de alcanzar un equilibrio entre metas y disfrute del presente. En definitiva es una película ligera y amable, ensamblada sobre los estereotipos del empollón friki con pocas habilidades sociales.

Y luego, tenemos otra película con pretenciones de profundidad y fidelidad a la realidad: jOBS, protagonizada por Ashton Kutcher. La película arranca con la fase de la juventud de Steve Jobs en que experimenta con las drogas, viaja a la India y decide dejar la universidad para quedarse de oyente, antes de trabajar en Atari y comercializar un ordenador personal diseñado por su amigo Steve Wozniak. A partir de ahí, vemos el ascenso de la empresa que montan ambos, Apple. Wozniak pone el talento y Jobs las dotes comerciales. El retrato de Jobs no resulta nada amable. Se aprovecha de Wozniak cuando trabaja en Atari, se desentiende de su novia cuando ella le anuncia que está embarazada, vende los primeros ordenadores Apple haciendo promesas difíciles de cumplir y cuando la empresa crece resulta abrasivo con los empleados. El problema está en la dificultad de transmitir al espectador que Jobs es un genio. Es un tema que hubiera sido fácil de explicar en un documental, explicando el camino seguido por otros y lo rompedor que suponía el camino seguido por Jobs. Pero en esta película el asunto queda simplificado y el espectador sólo ve a un Jobs vehemente y furibundo que descarga su ira sobre los demás. Sólo porque vemos la película sabiendo de antemano en lo que Apple se convirtió podemos creernos que estamos ante el retrato de un genio y no de un cretino insufrible, como es el caso de la protagonista principal de “La hora más oscura”. Y así la película enlaza escenas sin que tengamos más trama que el ascenso de Apple. Al menos en “La red social” el pleito contra Mark Zuckerberg constituía una trama sobre el que se iban engarzando los flash-backs que contaban el nacimiento y auge de Facebook. Así que “Jobs” es una película ambiciosa que falla en ser compleja y que nos cuenta algo que ya sospechábamos, los genios son insufribles de cerca.

Bienvenidos al desierto de lo real

“Bienvenidos al desierto de lo real” es una frase que pronunciaba Morfeo en la película Matrix. Enseguida hubo quien se lanzó a señalar todas las citas y referencias que aparecían en la película para descubrirnos que era un enorme pastiche posmoderno. La frase en cuestión es una referencia a Jean Baudrillard. Hace pocos días encontré de casualidad la cita original.

Si ha podido parecernos la más bella alegoría de la simulación aquella fábula de Borges en que los cartógrafos del Imperio trazan un mapa tan detallado que llega a recubrir con toda exactitud del territorio, aunque el ocaso del Imperio contempla el paulatino desgarro de este mapa que acaba convertido en una ruina despedazada cuyos girones se esparcen por los desiertos. […]

[H]oy serían los girones del territorio los que se pudrirían lentamente sobre la superficie del mapa. Son los vestigios de lo real, no los del mapa, los que todavía subsisten esparcidos por unos desiertos que ya no son los del Imperio, sino nuestro desierto. El propio desierto de lo real.

“La precesión de los simulacros”, 1978

Everything is a remix

Kirby Ferguson es un cineasta, autor del documental en cuatro partes “Everything is a remix”. En él explica como tradicionalmente el arte y la tecnología avanzaron a lo largo del tiempo a partir del trabajo previo de otros en un proceso continuo que se ha visto afectado y pervertido por las leyes de la propiedad intelectual, que permiten fenómenos como los “trolls de patentes” o la posibilidad de patentar software de la forma más vaga y ambigua. Me ha llamado la atención la hipocresía de personajes, artistas y empresas que construyeron su carrera copiando a otro. Steve Jobs aparece diciendo en 1996 “hemos sido desvergozandos en copiar grandes ideas” mientras que se recoge una cita suya de 2010, anunciando que iba “a destruir Android porque es un producto robado”.

Lo más divertido del documental es ver el original en el que se inspiraron película conocidas. Aparece un ejemplo ya clásico, Kill Bill. Pero personalmente me ha parecido interesante ver las referencias cinematográficas de Star Wars.