Autor: Lobo Estepario

  • La «crisis» del libro tiene un nombre: Editoriales

    Yael Farache cuenta en su blog el desarrollo de sus negociaciones con el Grupo Planeta para publicar su libro, La Vida Simple, tras llevar ella tiempo comercializándolo en preventa por Internet. La conclusión a la que llegó es que la editorial no estaba comprando su libro, lo que estaba comprando era la comunidad que ella había construido con sus lectores. Y todo llevado de una forma chapucera y descerebrada. La primera palabra que me vino a la cabeza para describir al Grupo Planeta fue «zombi».

  • Sobre los orígenes del raï

    Ted Swedenburg, profesor de antropología en la Universidad Arkansas, ,miembro del comité editorial del Middle East Report y «pinchadiscos» en la emisora KXUA ha publicado en su blog un monumental relato de los orígenes del raï.

  • Los netbooks y nosotros que los queríamos tanto

    Asus EEE PC

    El primer miniportátil que vi en acción lo tenía Rosa Jiménez Cano, a la que alguien se lo había traido de Taiwán. O algo así, porque el pequeñajo Asus EEE PC de pantalla de 7 pulgadas tenía pegatinas con ideogramas chinos. Luego tuve oportunidad de toquetearlos en un Mediamarkt y me pareció de juguete. Así que opté por un Acer Aspire One con pantalla de 8,9 pulgadas y disco duro SSD. El disco duro terminó cayendo fulminado. Como le sucedió al de mi siguiente miniportátil, un Asus S101 de pantalla de 10 pulgadas.

    Los miniportátiles abrieron una revolución. Pequeños ordenadores más pequeños que una libreta DIN A4 y que no estorbaban en la mochila. Se hacía a veces exhasperante trabajar con ellos, pero volver a pagar más de mil euros por un portátil se volvió ridículo. Así que no entiendo la obsesión con «matarlos». Tiene gracia que en Xataka digan que los tabletos ofrezcan «una experiencia de usuario más satisfactoria que con el netbook y con incluso mejores prestaciones». Salvo por un problema. «Excepto por el teclado». ¿Excepto por el teclado? ¿Ese pequeño adminículo accesorio y sin importancia? ¡Pero qué cojones creen que se puede hacer con un cacharro que no permite introducir texto de una forma sencilla! Ah, sí. Ver vídeos de gatitos, revisar el correo (no contestarlo), ver películas, leer noticias, leer lo que otros escriben en Twitter y retuitear (pero no escribir nada original)…

    El mercado cambió y los periodistas no se han enterado. Empezaron a comercializarse portátiles con pantalla de 15 pulgadas por menos de 400 euros. Así que todo aquel que quería tecnología a bajo precio lo tuvo. Mi padre se llevó uno a casa aprovechando una oferta por 300 euros. Y quienes necesitábamos miniportátiles encontramos un nuevo nicho. Los portátiles con pantalla de 11 pulgadas y 4Gb de memoria, apenas más grandes que los minportátiles y procesador económico. Por alrededor de 350 tienes ordenadores como el Acer Aspire One 775 y el Asus 1225. A ver cuánto nos duran.

  • Rey sin corona

    Me enteré hace poco que Matisyahu, el cantante judío ultraortodoxo que hacía ragamuffin, ha dejado atrás su fase religiosa. Se ha secularizado, afeitado y teñido de rubio (!). No sé qué caminos musicales tomará ahora, pero su King without a crown es ya un clásico de culto.

  • Tenemos Ubuntu para móviles. Nos falta el hardware

    Allá por diciembre de 2011 traté de convertirme en gurú de lo tecnológico señalando que un camino pendiente de ser cubierto era el de los teléfonos móviles con tecnología abierta. Primero fue el lanzamiento de un Android totalmente libre. Y ahora la gran noticia es Ubuntu para móviles.

    Ya tuvo que salir el cascarrabias. No se lo tengan en cuenta. Cosas de haber escrito un libro titulado La Sociedad de Control (que si lo compran en agapea.com les hacen una oferta para que se lo lleven con descuento junto a 50 sombras de Gray). Tenemos el Neo FreeRunner. Y gracias. Falta mucho todavía.

  • Cámaras posibles

    Chris Niccolls de TheCameraStoreTV nos cuenta con bastante coña en un vídeo navideño las cámaras digitales que nadie ha producido y le gustaría ver en el mercado. En su lista hay propuestas interesantes: Una versión digital de la Nikon FE los 70, una versión digital de la Lomo Lubitel 166 y una réflex digital a prueba de golpes.

  • El ocaso de Occidente

    Vivimos una época decadente y tal vez terminal en Occidente en la que los máximos dirigentes son felones y traidores que no quieren aceptar las recesiones cíclicas del capitalismo y usan la droga de la deuda para pasarlas hacia adelante, creando destrucciones económicas de una magnitud desconocida. Los dos grandes sinvergüenzas inventores de este modo de actuar han sido George Bush y José María Aznar. Con la desgracia para nosotros de que han sido sucedidos por dos indigentes mentales incapaces de comprender los problemas que subyacen y que se han aferrado a un optimismo pueril y necio que acaba convirtiéndose en un suicidio.

    Alberto Noguera en Krugman es el anticristo.

    Decía Keynes que la gente que creía llevarse por el sentido común en realidad se limitaban a repetir ideas acuñadas por gente muerte hace mucho tiempo. Los clichés centenarios se resisten a morir.

  • Arquitectura sin arquitectos

    Renzo Piano recuerda que ningún campesino equivoca la ubicación de su casa.

    El País recoge una exposición de la Fundación Barrie en La Coruña sobre arquitectura popular y arquitectura en países no desarrollados.

  • Números aleatorios

    Estuve leyendo sobre sistemas de criptografía y descubrí que hay uno irrompible. El sistema de libreta de un solo uso. Tan sólo requiere disponer de números aleatorios. Alguno podría decir «ah, fácil, los genero con el ordenador». Error. Las funciones de generación de números aleatorios producen en realidad números pseudoaleatorios.

    Supongo que hay métodos más eficaces que pedirle a alguien muy aburrido que se pase un día entero lanzado un dado de diez caras y tomando nota de los resultados. Por ejemplo, están los listados de números aleatorios. La RAND Corporation publicó un libro con una lista de un millón de números aleatorios.

    Aquí es cuando entran los frikis al ataque. En la sección de críticas de Amazon.com han aparecido un montón de perlas:

    Have you Random Digits fans heard the great news? It looks like Universal has picked up the rights to the book and they’ve already begun production on the film adaptation!

    «A Million Random Digits with 100,000 Normal Deviates» by RAND Corporation defines literature as art. Here we find the best that Mr. Corporation can offer — enigmatic prose, rich style, emotional resonance, complex development, social commentary and perhaps even haunting tragedy.

    The book reads like a journey through the human soul with no signposts along the way. To stay on the path requires firm reason, so we think, but when the signs fall down, only faith guides the reader’s way. Corporation well understood the limitations of reason as an infallible guide in maintaining our faith in humanity.

    When I picked it up, I thought it would be about fingers. Perhaps on the handrail of a New York subway station. Imagine my surprise when I found I had it all wrong! At first I felt betrayed – but I read on, and was enchanted. It’s a story of heartbreaking inequalities, passionate interactions, capricious changes and prophetic statements. It should be on every insomniac’s beside table.

    456654 216584 321812 184751 324864 132121!

    I have to be honest, I did not see that coming! Job well done Rand, you are a wizard of suspense!

    Y asi, página tras página de críticas.

  • Ravi Shankar

    El pasado 11 de diciembre de 2012 falleció pandit Ravi Shankar, la persona que más hizo por popularizar la música clásica de la India en todo el mundo.

    Creo que le he dedicado poca atención a la música de la India en este blog, considerando la mucha atención que le presté durante una época. Así que merece la pena rescatarla en su estado más puro con el cuarto tema de su disco Sound of Sitar de 1965. Uno de esos temas como a mí me gustan. Largos y con un in crescendo que estalla en un final frenético y vigoroso en el que no cuesta imaginar la endiablada velocidad que tienen que tomar los dedos de Ravi Shankar sobre las cuerdas del sitar.