Autor: Lobo Estepario

  • Y así el capitalismo triunfó

    No sé si me he vuelto un viejo cínico pero con el tiempo me aburren cosas como los análisis pretendidamente profundos sobre cómo los medios de comunicación tergiversan la realidad en favor de los intereses económicos y políticos que los sostienen. Me hacen pensar «¿quién es el ingenuo que no se había dado cuenta de ello a estas alturas?». Pensándolo mejor, creo que más que aburrirme los análisis de ese tipo, que a veces son interesantes si están bien hechos, son las conversaaciones con la gente que viene a contarme eso como gran novedad. Gente que parece que sólo con la crisis se ha dado cuenta cómo funciona el mundo.

    Lo que sí me aburre en serio es los análisis profundos y sesudos de asuntos triviales. Cosas de la postmodernidad. Con la muerte de las categorías, diseccionar la última película de Tarantino y analizar el contenido de los libros escolares parecen estar a la misma altura. Así que ver que alguien ha dedicado tiempo y neuronas a analizar un vídeo musical de Kate Perry que ensalza la vida militar desde una perspectiva neo/post/marxista resulta entre enternecedor y ridículo.

  • Leonard Cohen a fondo

    Juan Claudio de Ramón Jacob-Ernst ha hecho un tour de force tan largo como su nombre en Jot Down (¿dónde si no?) sobre la figura de Leonard Cohen.

  • La «crisis» del libro tiene un nombre: Editoriales

    Yael Farache cuenta en su blog el desarrollo de sus negociaciones con el Grupo Planeta para publicar su libro, La Vida Simple, tras llevar ella tiempo comercializándolo en preventa por Internet. La conclusión a la que llegó es que la editorial no estaba comprando su libro, lo que estaba comprando era la comunidad que ella había construido con sus lectores. Y todo llevado de una forma chapucera y descerebrada. La primera palabra que me vino a la cabeza para describir al Grupo Planeta fue «zombi».

  • Sobre los orígenes del raï

    Ted Swedenburg, profesor de antropología en la Universidad Arkansas, ,miembro del comité editorial del Middle East Report y «pinchadiscos» en la emisora KXUA ha publicado en su blog un monumental relato de los orígenes del raï.

  • Los netbooks y nosotros que los queríamos tanto

    Asus EEE PC

    El primer miniportátil que vi en acción lo tenía Rosa Jiménez Cano, a la que alguien se lo había traido de Taiwán. O algo así, porque el pequeñajo Asus EEE PC de pantalla de 7 pulgadas tenía pegatinas con ideogramas chinos. Luego tuve oportunidad de toquetearlos en un Mediamarkt y me pareció de juguete. Así que opté por un Acer Aspire One con pantalla de 8,9 pulgadas y disco duro SSD. El disco duro terminó cayendo fulminado. Como le sucedió al de mi siguiente miniportátil, un Asus S101 de pantalla de 10 pulgadas.

    Los miniportátiles abrieron una revolución. Pequeños ordenadores más pequeños que una libreta DIN A4 y que no estorbaban en la mochila. Se hacía a veces exhasperante trabajar con ellos, pero volver a pagar más de mil euros por un portátil se volvió ridículo. Así que no entiendo la obsesión con «matarlos». Tiene gracia que en Xataka digan que los tabletos ofrezcan «una experiencia de usuario más satisfactoria que con el netbook y con incluso mejores prestaciones». Salvo por un problema. «Excepto por el teclado». ¿Excepto por el teclado? ¿Ese pequeño adminículo accesorio y sin importancia? ¡Pero qué cojones creen que se puede hacer con un cacharro que no permite introducir texto de una forma sencilla! Ah, sí. Ver vídeos de gatitos, revisar el correo (no contestarlo), ver películas, leer noticias, leer lo que otros escriben en Twitter y retuitear (pero no escribir nada original)…

    El mercado cambió y los periodistas no se han enterado. Empezaron a comercializarse portátiles con pantalla de 15 pulgadas por menos de 400 euros. Así que todo aquel que quería tecnología a bajo precio lo tuvo. Mi padre se llevó uno a casa aprovechando una oferta por 300 euros. Y quienes necesitábamos miniportátiles encontramos un nuevo nicho. Los portátiles con pantalla de 11 pulgadas y 4Gb de memoria, apenas más grandes que los minportátiles y procesador económico. Por alrededor de 350 tienes ordenadores como el Acer Aspire One 775 y el Asus 1225. A ver cuánto nos duran.

  • Rey sin corona

    Me enteré hace poco que Matisyahu, el cantante judío ultraortodoxo que hacía ragamuffin, ha dejado atrás su fase religiosa. Se ha secularizado, afeitado y teñido de rubio (!). No sé qué caminos musicales tomará ahora, pero su King without a crown es ya un clásico de culto.

  • Tenemos Ubuntu para móviles. Nos falta el hardware

    Allá por diciembre de 2011 traté de convertirme en gurú de lo tecnológico señalando que un camino pendiente de ser cubierto era el de los teléfonos móviles con tecnología abierta. Primero fue el lanzamiento de un Android totalmente libre. Y ahora la gran noticia es Ubuntu para móviles.

    Ya tuvo que salir el cascarrabias. No se lo tengan en cuenta. Cosas de haber escrito un libro titulado La Sociedad de Control (que si lo compran en agapea.com les hacen una oferta para que se lo lleven con descuento junto a 50 sombras de Gray). Tenemos el Neo FreeRunner. Y gracias. Falta mucho todavía.

  • Cámaras posibles

    Chris Niccolls de TheCameraStoreTV nos cuenta con bastante coña en un vídeo navideño las cámaras digitales que nadie ha producido y le gustaría ver en el mercado. En su lista hay propuestas interesantes: Una versión digital de la Nikon FE los 70, una versión digital de la Lomo Lubitel 166 y una réflex digital a prueba de golpes.

  • El ocaso de Occidente

    Vivimos una época decadente y tal vez terminal en Occidente en la que los máximos dirigentes son felones y traidores que no quieren aceptar las recesiones cíclicas del capitalismo y usan la droga de la deuda para pasarlas hacia adelante, creando destrucciones económicas de una magnitud desconocida. Los dos grandes sinvergüenzas inventores de este modo de actuar han sido George Bush y José María Aznar. Con la desgracia para nosotros de que han sido sucedidos por dos indigentes mentales incapaces de comprender los problemas que subyacen y que se han aferrado a un optimismo pueril y necio que acaba convirtiéndose en un suicidio.

    Alberto Noguera en Krugman es el anticristo.

    Decía Keynes que la gente que creía llevarse por el sentido común en realidad se limitaban a repetir ideas acuñadas por gente muerte hace mucho tiempo. Los clichés centenarios se resisten a morir.

  • Arquitectura sin arquitectos

    Renzo Piano recuerda que ningún campesino equivoca la ubicación de su casa.

    El País recoge una exposición de la Fundación Barrie en La Coruña sobre arquitectura popular y arquitectura en países no desarrollados.