Racionalismo madrileño

Llevaba poco tiempo de vuelta en Madrid cuando, caminado por el Paseo de la Castellana, me encontré con dos argentinos con aspecto de gays cosmopolitas y con recursos que me preguntaron por la Estación de Nuevos Ministerios. Les señalé en la distancia la mole de los edificios de Nuevos Ministerios y les dije que sólo tenían que caminar en aquella dirección. “Hacia esos edificios…” Hice una pausa buscando las palabras. “…racionalistas de ahí”, rematé. Se despidieron de mí muy agradecidos. Yo me quedé agobiado con la duda. ¿Eran los edificios de Nuevos Ministerios de estilo racionalista?

Hace muy poco encontré la respuesta. Aunque a mí me recordaran a la Nueva Cancillería del Reich, resulta que efectivamente son de estilo racionalista. Concretamente del llamado estilo Racionalismo Madrileño.

Así que me he encontrado sin querer con un proyecto fotográfico. Me he creado un mapa en MyMaps donde ir creando capas temáticas con las ubicaciones de lugares que merezcan la pena fotografiar.

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Años 80

Leí sobre un psicólogo infantil que había contactado con antiguos pacientes décadas después. Les preguntó sobre su infancia y luego contrastó los recuerdos que cada uno albergaba con lo reflejado en el expediente de cada ex-paciente. La mayoría había construido un relato sobre la infancia que no concordaba con las viviencias que expresaron de niños al psicólogo.

Recuerdo demasiado bien mi infancia como para sentir nostalgia. Siempre me pareció más interesante el futuro, la tecnología por venir y la ciencia ficción. Creo que hay algo enfermizo en mirar atrás e idealizar el tiempo que no volverá. De ahí mi insistencia en abordar el tema: “El regreso de los 80: la catarsis de una generación que se está haciendo mayor”. Es un recuerdo esterilizado de una España pobre y cutre donde los niños ricos que se podían permitir unas Nike Air eran dioses y los niños “mariquitas” eran monstruos de los que burlase. Me preocupa cuando viene alguien a celebrar que todo tiempo pasado fue mejor.

Los diseñadores de moda que no amaban a las mujers

Ha muerto Karl Lagerfeld y la prensa se ha llenado de artículos laudatorios como si todo el mundo estuviera al tanto de quién era y qué representaba. Ciertamente se despide a uno de los últimos representantes de la alta costura del siglo XX. Lagerfeld salvó a la casa Channel de la irrelevancia de hacer ropa para ricachonas rancias y apolilladas, siendo debatible si Coco Channel hubiera aprobado el rumbo que le dio Lagerfeld a su marca.

Pero en esto que llega Natalia Sánchez y nos recuerda las cosas terribles que dijo Karl Lagerfed, alguien que encajó perfectamente en el arquetipo de personaje del mundo de la moda cruel y superficial que todos tenemos en mente. Fue además un diseñador que defendió la contratación de esa clase de modelos femeninas enfermizamente delgadas que a los hombres heterosexuales nos resulta tan desagradable.

Y resulta, que leyendo estos días datos biográficos en tantas artículos publicados descubro que construyó su estética personal (siempre con gafas de sol, cuellos altos y guantes) para esconder sus inseguridades, algunas producidas por su madre. Todo nos remite a lo mismo. A la insatisfacción con el propio cuerpo  por complejos adquiridos. Y me surge la pregunta de cómo hemos terminado viviendo en un mundo donde el canon de belleza femenino es construido por hombre como Lagerfeld, que no era hetereosexual y resultó que no mantenía una relación sana con su propio cuerpo.

Anoushka Shankar y Manu Delago en estado de gracia.

Ravi Shankar fue el más célebre intérprete de sitar del siglo XX. Salvando las distancias, podríamos decir que ocupó un lugar parecido a Paco de Lucía en la historia de la música de su país. Fuera de las fronteras del país se le percibía como un exponente de las esencias clásicas de su música mientras que localmente había sido un renovador y un experimentador.

Ravi Shankar tuvo dos hijas que han llegado lejos en el mundo de la música: Norah Jones y Anoushka Shankar. Esta última siguió su estela y se convirtió en intérprete de sitar. Escuché algunas de sus interpretaciones sin prestarle verdadera atención hasta llegar al concierto en el festival de Glastounbury en 2017.

Durante casi una hora, Anoushka Shankar desgrana el repertorio de su disco Land of Gold, destacando la segunda mitad del concierto con la interpretación de “Crossing the Rubicon” y especialmente con “Reunion”. En esta última canción ella y el percusionista Manu Delago entran en estado de gracia. Alguien se ha molestado en extraer el fragmento de esa canción.

Rosalía es un espejo en el que incomoda mirarse

En el verano de 2017 me descubrieron a la artista Rosalía, así que me alegro el estallido de su carrera en el último año. Su popularidad ha generado ya el efecto adverso y circulan bromas de que una se la encuentra hasta en la sopa. Leí a alguien en Twitter decir que Rosalía “antes era alternativa y ahora es obligatoria”. No es que haya hecho mucho caso a las polémicas, pero he visto que el debate ha tocado varios aspectos. Desde el reproche a la joven promesa que tan pronto alcanza la fama firma contratos con grandes firmas a la indignación identitaria posmoderna ante una paya que introduce en su música y en sus vídeos elementos de la cultura gitana (“apropiación cultural”).

La verdad es que no le había hecho mucho caso a todo este asunto. Su primer disco (voz y guitarra) me llamó más la atención que este último, conceptual y experimental. Pero a todo esto me encontré con un vídeo del divulgador musical Jaime Altozano,  que en su canal de YouTube destripaba el disco desde la perspectiva de su calidad musical.

Otro día habrá que hablar de cómo la blogsfera está muriendo y YouTube se ha convertido en el centro neurálgico de la crítica cultural. Pero me quiero quedar con una reflexión muy concreta de Jaime Altozano. Cuenta cómo en un viaje a Londres se quedó pensando en cómo todos sus ídolos y personajes de referencia pertenecían al mundo anglosajón. Estados Unidos o Reino Unido eran los lugares donde pasaban cosas  y donde se reflexionaba y creaba sobre los temas que nos interesan. Los españoles éramos, en cambio, meros consumidores pasivos de todo aquello que surgía en otros lugares. Sin embargo, el éxito internacional de jóvenes promesas españolas está cambiando todo eso.

Pero hay una reflexión más de Jaime Altozano que me pareció interesante. Él, como contó en un vídeo, ha sido un autodidacta dentro de una generación que ha crecido con las posibilidades ilimitadas de Internet. Desde la programación de videojuegos a la edición musical, Internet está lleno de tutoriales gratuitos y abiertos. Así que la posibilidad de crear cosas y hacerlas llegar a un público infinito nos quita excusas. Evidentemente hay mil razones por las que unas personas triunfan y otras no. Pero Jaime Altozano se pregunta si esa inquina contra una artista española que ahora es global incomoda a muchos porque nos obliga a encarar a nuestras limitaciones en un terreno de juego que es ahora más horizontal.

 

Madrid hora cero

Mi primer blog se llamaba “El Lobo Estepario”, cómo no. Nació como una válvula de escape tras varios meses viviendo en Madrid, independizado de mis padres por primera vez en mi vida. Había llegado a la Gran Ciudad con la creencia de que los horizontes serían más amplios y las posibilidades de encontrar mi sitio eran mayores. Vivir lejos de casa sin amigos fue en cambio multiplicar mis males.

Descubrí que no hay mayor soledad que la de aquel que está constantemente rodeado de masas de gente. Que los momentos de ocio tranquilo en tu cuarto se veían empañados por la comparación que suscitaban las risas de tus compañeras de piso compartiendo noche en sus cuartos. Y que no hay sensación más triste que terminar repasando la agenda del móvil de la A a la Z una tarda de sábado buscando a quién llamar para terminar escuchando el monólogo torrentoso de alguien entusiasmado con un videojuego.

Ahora, vuelvo a aquel punto pero mucho más viejo. Siento que en las últimas semanas he ido reviviendo muchas cosas de aquel entonces con la salvedad de que ahora las experimento con cierta distancia de mí mismo, sin parar de recordar cómo reaccionaba entonces y  cómo lo hago entonces. Digamos que ahora entiendo los atajos que cogía mi mente para afrontar la soledad.

Así que estando de vuelta en Madrid, creo que es hora de volver a retomar el blog.

¿El ereader grande para leer documentos PDF definitivo?

En su momento Amazon lanzó al mercado un Kindle grande, el modelo DX,  allá por 2009. Nunca renovó el diseño. El segmento de mercado quedó en manos de marcas minoritarias que introdujeron la novedad de presentar ereaders de 9,7 pulgadas con sistema operativo Android 4.0. Seguí con interés la evaluación de los distintos modelos, que todos coincidían carecían de la agilidad de los ereaders más pequeños y modernos.

La cosa podría cambiar con el nuevo Onyx Note con pantalla de 10,3 pulgadas. Juan Luis Chulilla, autor del blog Tinta-e, ha presentado el anterior vídeo donde Salvador Vicente habla del comportamiento del aparato.