• Hay una constante en mi vida. En distintos momentos y lugares alguien se ha dirigido a mí para comentarme con sorna que la música que me gusta y estaba en aquel instante escuchando a oídos de todo el mundo era «música de mierda».

    Me ha pasado escuchando desde una sinfonía de Beethoven a Loreena McKennit. Y no me sucedió rodeado de rudos camioneros y toscos obreros. Me ha pasado rodeado de personas con estudios universitarios y trabajos cualificados.

    Mi reacción ha ido variando a lo largo del tiempo. Hubo veces que me afectó profundamente, como una ofensa que resumía en aquel desprecio ignorante toda mi vida en un instante. Otras me resultó divertido como lo son los chistes realmente malos. Me resultó divertido lo atrevido de la ignorancia.

    En los últimos años he repetido varias veces la broma de compartir en Facebook un vídeo musical que acababa de descubrir con emoción y lo anunciaba sabiendo que nadie reaccionaría porque mis gustos no son compartidos. Y alguna que otra vez dije que mi vocación frustrada era la de locutor radiofónico al estilo de Ramón Trecet y su programa Diálogos en Radio 3. Así que he decidido que voy a grabar un podcast sobre la música que me gusta.

    «Música de mierda» fue el primer título que se me ocurrió. Un gran escupitajo rencoroso al mundo. Pero creo que la ironía no sería entendida por muchos. También pensé en algo así como «La música del Lobo Estepario». Incluso pensé en otra referencia a la novela de Herman Hesse: «No para cualquiera».

    La verdad es que no sé qué nombre le voy a poner al programa. Tengo pensado los contenidos de los tres primeros. Espero empezar pronto.

  • Llevaba poco tiempo de vuelta en Madrid cuando, caminado por el Paseo de la Castellana, me encontré con dos argentinos con aspecto de gays cosmopolitas y con recursos que me preguntaron por la Estación de Nuevos Ministerios. Les señalé en la distancia la mole de los edificios de Nuevos Ministerios y les dije que sólo tenían que caminar en aquella dirección. «Hacia esos edificios…» Hice una pausa buscando las palabras. «…racionalistas de ahí», rematé. Se despidieron de mí muy agradecidos. Yo me quedé agobiado con la duda. ¿Eran los edificios de Nuevos Ministerios de estilo racionalista?

    Hace muy poco encontré la respuesta. Aunque a mí me recordaran a la Nueva Cancillería del Reich, resulta que efectivamente son de estilo racionalista. Concretamente del llamado estilo Racionalismo Madrileño.

    Así que me he encontrado sin querer con un proyecto fotográfico. Me he creado un mapa en MyMaps donde ir creando capas temáticas con las ubicaciones de lugares que merezcan la pena fotografiar.

  • Leí sobre un psicólogo infantil que había contactado con antiguos pacientes décadas después. Les preguntó sobre su infancia y luego contrastó los recuerdos que cada uno albergaba con lo reflejado en el expediente de cada ex-paciente. La mayoría había construido un relato sobre la infancia que no concordaba con las viviencias que expresaron de niños al psicólogo.

    Recuerdo demasiado bien mi infancia como para sentir nostalgia. Siempre me pareció más interesante el futuro, la tecnología por venir y la ciencia ficción. Creo que hay algo enfermizo en mirar atrás e idealizar el tiempo que no volverá. De ahí mi insistencia en abordar el tema: «El regreso de los 80: la catarsis de una generación que se está haciendo mayor». Es un recuerdo esterilizado de una España pobre y cutre donde los niños ricos que se podían permitir unas Nike Air eran dioses y los niños «mariquitas» eran monstruos de los que burlase. Me preocupa cuando viene alguien a celebrar que todo tiempo pasado fue mejor.

  • Ha muerto Karl Lagerfeld y la prensa se ha llenado de artículos laudatorios como si todo el mundo estuviera al tanto de quién era y qué representaba. Ciertamente se despide a uno de los últimos representantes de la alta costura del siglo XX. Lagerfeld salvó a la casa Channel de la irrelevancia de hacer ropa para ricachonas rancias y apolilladas, siendo debatible si Coco Channel hubiera aprobado el rumbo que le dio Lagerfeld a su marca.

    Pero en esto que llega Natalia Sánchez y nos recuerda las cosas terribles que dijo Karl Lagerfed, alguien que encajó perfectamente en el arquetipo de personaje del mundo de la moda cruel y superficial que todos tenemos en mente. Fue además un diseñador que defendió la contratación de esa clase de modelos femeninas enfermizamente delgadas que a los hombres heterosexuales nos resulta tan desagradable.

    Y resulta, que leyendo estos días datos biográficos en tantas artículos publicados descubro que construyó su estética personal (siempre con gafas de sol, cuellos altos y guantes) para esconder sus inseguridades, algunas producidas por su madre. Todo nos remite a lo mismo. A la insatisfacción con el propio cuerpo  por complejos adquiridos. Y me surge la pregunta de cómo hemos terminado viviendo en un mundo donde el canon de belleza femenino es construido por hombre como Lagerfeld, que no era hetereosexual y resultó que no mantenía una relación sana con su propio cuerpo.

  • Ravi Shankar fue el más célebre intérprete de sitar del siglo XX. Salvando las distancias, podríamos decir que ocupó un lugar parecido a Paco de Lucía en la historia de la música de su país. Fuera de las fronteras del país se le percibía como un exponente de las esencias clásicas de su música mientras que localmente había sido un renovador y un experimentador.

    Ravi Shankar tuvo dos hijas que han llegado lejos en el mundo de la música: Norah Jones y Anoushka Shankar. Esta última siguió su estela y se convirtió en intérprete de sitar. Escuché algunas de sus interpretaciones sin prestarle verdadera atención hasta llegar al concierto en el festival de Glastounbury en 2017.

    Durante casi una hora, Anoushka Shankar desgrana el repertorio de su disco Land of Gold, destacando la segunda mitad del concierto con la interpretación de «Crossing the Rubicon» y especialmente con «Reunion». En esta última canción ella y el percusionista Manu Delago entran en estado de gracia. Alguien se ha molestado en extraer el fragmento de esa canción.

  • En el verano de 2017 me descubrieron a la artista Rosalía, así que me alegro el estallido de su carrera en el último año. Su popularidad ha generado ya el efecto adverso y circulan bromas de que una se la encuentra hasta en la sopa. Leí a alguien en Twitter decir que Rosalía «antes era alternativa y ahora es obligatoria». No es que haya hecho mucho caso a las polémicas, pero he visto que el debate ha tocado varios aspectos. Desde el reproche a la joven promesa que tan pronto alcanza la fama firma contratos con grandes firmas a la indignación identitaria posmoderna ante una paya que introduce en su música y en sus vídeos elementos de la cultura gitana («apropiación cultural»).

    La verdad es que no le había hecho mucho caso a todo este asunto. Su primer disco (voz y guitarra) me llamó más la atención que este último, conceptual y experimental. Pero a todo esto me encontré con un vídeo del divulgador musical Jaime Altozano,  que en su canal de YouTube destripaba el disco desde la perspectiva de su calidad musical.

    Otro día habrá que hablar de cómo la blogsfera está muriendo y YouTube se ha convertido en el centro neurálgico de la crítica cultural. Pero me quiero quedar con una reflexión muy concreta de Jaime Altozano. Cuenta cómo en un viaje a Londres se quedó pensando en cómo todos sus ídolos y personajes de referencia pertenecían al mundo anglosajón. Estados Unidos o Reino Unido eran los lugares donde pasaban cosas  y donde se reflexionaba y creaba sobre los temas que nos interesan. Los españoles éramos, en cambio, meros consumidores pasivos de todo aquello que surgía en otros lugares. Sin embargo, el éxito internacional de jóvenes promesas españolas está cambiando todo eso.

    Pero hay una reflexión más de Jaime Altozano que me pareció interesante. Él, como contó en un vídeo, ha sido un autodidacta dentro de una generación que ha crecido con las posibilidades ilimitadas de Internet. Desde la programación de videojuegos a la edición musical, Internet está lleno de tutoriales gratuitos y abiertos. Así que la posibilidad de crear cosas y hacerlas llegar a un público infinito nos quita excusas. Evidentemente hay mil razones por las que unas personas triunfan y otras no. Pero Jaime Altozano se pregunta si esa inquina contra una artista española que ahora es global incomoda a muchos porque nos obliga a encarar a nuestras limitaciones en un terreno de juego que es ahora más horizontal.

     

  • Mi primer blog se llamaba «El Lobo Estepario», cómo no. Nació como una válvula de escape tras varios meses viviendo en Madrid, independizado de mis padres por primera vez en mi vida. Había llegado a la Gran Ciudad con la creencia de que los horizontes serían más amplios y las posibilidades de encontrar mi sitio eran mayores. Vivir lejos de casa sin amigos fue en cambio multiplicar mis males.

    Descubrí que no hay mayor soledad que la de aquel que está constantemente rodeado de masas de gente. Que los momentos de ocio tranquilo en tu cuarto se veían empañados por la comparación que suscitaban las risas de tus compañeras de piso compartiendo noche en sus cuartos. Y que no hay sensación más triste que terminar repasando la agenda del móvil de la A a la Z una tarda de sábado buscando a quién llamar para terminar escuchando el monólogo torrentoso de alguien entusiasmado con un videojuego.

    Ahora, vuelvo a aquel punto pero mucho más viejo. Siento que en las últimas semanas he ido reviviendo muchas cosas de aquel entonces con la salvedad de que ahora las experimento con cierta distancia de mí mismo, sin parar de recordar cómo reaccionaba entonces y  cómo lo hago entonces. Digamos que ahora entiendo los atajos que cogía mi mente para afrontar la soledad.

    Así que estando de vuelta en Madrid, creo que es hora de volver a retomar el blog.

  • En su momento Amazon lanzó al mercado un Kindle grande, el modelo DX,  allá por 2009. Nunca renovó el diseño. El segmento de mercado quedó en manos de marcas minoritarias que introdujeron la novedad de presentar ereaders de 9,7 pulgadas con sistema operativo Android 4.0. Seguí con interés la evaluación de los distintos modelos, que todos coincidían carecían de la agilidad de los ereaders más pequeños y modernos.

    La cosa podría cambiar con el nuevo Onyx Note con pantalla de 10,3 pulgadas. Juan Luis Chulilla, autor del blog Tinta-e, ha presentado el anterior vídeo donde Salvador Vicente habla del comportamiento del aparato.

     

     

  • Creo que mi primer recuerdo del dúo Penn & Teller fue ver su película Penn & Teller get killed una tarde cualquiera en televisión allá por los 90. No es que fuera una película memorable. Tan sólo recuerdo la voz en off de Penn antes de los créditos finales lamentando que sus personajes mueren porque así no habrá forma de hacer una secuela. De alguna manera, el recuerdo perduro hasta que me reencontré en Youtube  los comentarios políticos de Penn o los espectáculos de magia del dúo. Pero lo que verdaderamente me llamó la atención fue su programa «Fool Us». Consiste en un espectáculo de magia por el que desfilan diferentes magos y ellos dos tratan de averiguar cómo está hecho el truco. Si no lo adivinan, el mago se lleva un trofeo y es invitado a participar en el espectáculo de Penn & Teller en Las Vegas.

    Creo recordar que me inquietaba la magia de pequeño, con aquella estética decadente de tipos misteriosos con capa y ayudantes con minivestidos de lentejuelas haciendo trucos con conejos y palomas. Era la magia de un estilo de espectáculo en decadencia. Pero con el programa de Penn & Teller entramos en el terreno del desafío intelectual y de, sabiendo que todo tiene truco, precisamente disfrutar el arte y la habilidad de la persona que es capaz de engañar nuestra vista. Así que he devorado un montón de actuaciones de «Fool Us» en Youtube. Aquí están mis tres favoritas con una mención especial.

    Eric Mead explica que hay una ley no escrita de la magia que dice que si una persona normal y corriente viendo un espectáculo de magia pilla cómo está hecha una pequeña parte del truco dirá que el mago no consiguió engañarle. En cambio, cuando un mago ve el espectáculo de otro mago y es capaz de entender cómo está hecho todo menos una pequeña parte dirá que no ha sido capaz de entender cómo funciona el truco. Eric Mead arranca su actuación explicando a Penn & Teller que el truco con un cubilete y monedas que va a hacer, un clásico, implica el uso de técnicas como «sleight of hands» y «verbal misdirection». Y luego actúa con Penn & Teller bien cerca, sentados alrededor de la mesa. Me encanta la fluidez de su manipulación de las monedas y la tranquilidad del tono de su voz.  Y cómo todo sucede delante de tus propios ojos.

    Kostya Kimlat tuvo la «mala pata» de plantarse en el programa pocas semanas después de que Penn&Teller hubieran hecho el mismo truco en televisión. Así que subió al escenario con la sensación de que iba allí sólo por la diversión y disfrutar el momento de aparecer en la tele. Y sin embargo, su ejecución del truco no se pareció en nada al método de Penn&Teller, que fueron pillados totalmente por sorpresa. El «cabreo» de Penn por no entender qué ha pasado delante de sus ojos es muy divertido. Y cuando miras varias veces el vídeo descubres que es un truco «sencillo» en planteamiento pero que requiere una maestría enorme en la manipulación de cartas digna de un genio.

    Shawn Furquhar debe ser de los pocos magos que ha aparecido dos veces en el programa. Parece un tipo hiperactivo, inquieto y travieso. En esta ocasión parte de la emoción del truco está en que hace que Penn sujete entre sus manos un mazo de cartas y le va planteando «¿qué dirías si hubiera sido capaz de hacer esto y lo otro…?». Y entonces va subiendo y subiendo la ambición del resultado final hasta arrancar la cara de asombro de Penn ante lo que sabe que va a pasar delante suyo y tú te quedas sorprendido de lo que acaba de pasar cuando enseña el resultado, preguntándote cuándo y cómo hizo todo. Juega muy bien con las expectativas y la emoción, con un resultado final de asombro.

    «Fool Us» se basa en la buena fue de las partes. Después de la actuación de cada mago, Penn & Teller le dan pistas de cómo creen elllos que está hecho el truco. Y el mago les cuenta si es así o no. Por lo visto, cada mago le tiene que confesar a los productores cómo está hecho el truco para que no haya trampas. Pero a veces hay confusiones o malosentendidos. Simon Coronel hizo un truco clásico y sencillo, las «monedas voladoras», pero con una gran elegancia y jugando muy bien con el despiste. Cuando Penn & Teller tuvieron que tratar de adivinar cómo estaba hecho el truco, Simon Coronel concedió que le habían pillado. Pero resulta que no. Que la ejecución de su truco era original y sólo después del programa se aclaró que había conseguido engañar a Penn & Teller. El trofeo y el reconocimiento se le dio en una gala posterior.

  • Cuando uno crece descubre conceptos como los incentivos perversos o la ley de las consecuencias imprevistas. Resulta que hace años las costas de Libia se convirtieron en el punto de partida de buques que en condiciones precarias cruzaban el Mar Mediterráneo hasta alcanzar la costa de las islas italianas. Alguno naufragó llevándose cientos de almas al fondo del mar. Así que varias ONG fletaron buques de rescate y hasta la Unión Europea se implicó en el rescate de las personas que iban en esos barcos sobrecargados a los que llamaban «refugiados». Fundido en negro. Los buques de las ONG han estado viajando hasta la costa libia para recoger a las personas que organizaciones locales suben a botes neumáticos de gran tamaño que se anunciaban en el portal de comercio chino Alibaba.com, como «botes de refugiados«. En realidad se trata de migrantes económicos llegados de sitios tan lejanos como Bangladesh, sin duda atraídos por el efecto llamada de la nueva puerta trasera a Europa. Una vez abordo del buque de la ONG se les lleva a Italia so pretexto de ser náufragos con derecho, según las leyes del mar, a ser desembarcados en el puerto seguro más cercano. Cientos de miles de personas han entrado en Italia de esta forma desde 2014. Fundido en negro. El tema de la inmigración se convierte en asunto central de la campaña italiana para sorpresa de la prensa española que alerta de cómo los partidos populistas han introducido el tema de la inmigración de forma artificial en la agenda política. Flashback. Manifestación de inmigrantes africanos frente a una oficina gubernamental de la región de la Toscana demandando una vivienda y una renta básica. Cartel de un centro de salud en una localidad costera anunciando su cierra temporal para atender a las inmigrantes desembarcos y recomendando a los usuarios a acudir al centro de salud de una localidad cercana. Reportaje sobre cómo las autoridades incautan un hotel y obligan al dueño a aceptar a inmigrantes recién llegados como húespedes. Despliegue del ejército austriaco en la frontera con Italia. Amenazas del gobierno italiano con entregar un visado Schengen a todos los inmigrantes desembarcos en sus puertos y permitirles la libre circulación por Europa si no se procede a un reparto de ellos entre los países europeos. Fundido en negro. El nuevo gobierno italiano se niega a que la embarcación Aquarius, con bandera de Malta, desembarque a cientos de inmigrantes. El recién nombrado gobierno español se ofrece a acoger en España a las personas que viajan a bordo del Aquarius en una situación límite.

    Veo una explosión de júbilo en Twitter. La gente dice sentirse orgullosa de ser española por la actuación del gobierno. Yo sólo pienso, ¿y luego qué? La política mediática tiene estas cosas. Convierte en urgente e imperativo actuar ante una situación mientras otras muchas iguales tienen lugar. El mundo giro ahora entorno a las personas que viajan en el «Aquarius». ¿Qué haré el gobierno español ante los siguientes buques rechazados por las autoridades italianas? ¿Aceptará a unos pocos? ¿A todos? ¿Con qué criterio? ¿O se impondrán un protocolo europeo para repartir los inmigrantes recogidos en las costas libias? ¿Qué se harán con los inmigrantes? ¿Se les mandará a la cola o se les darán privilegios especiales? ¿Se convertirá en España en un nuevo destino privilegiado para la inmigración irregular gracias a políticas garantistas del nuevo gobierno?

    Tengo una sensación extraña ante lo que sucede. Lo miro desde la perspectiva de la «longue durée». Asistimos al ocaso de una Europa atrapada en sus contradicciones posmodernas mientras se suicida demográficamente. Mientras, en un mundo globalizado la gente en lugares como Nigeria o Bangladesh sabe que hay una vida mejor en Europa y han decidido venir a buscarse un futuro. Es un proceso que hay que entender en el largo plazo y que posiblemente finalice con Europa dejando de ser Occidente. Así que me pregunto si tiene sentido hacer o decir algo. Quizás la precaución de hablar sea un síntoma característico del problema. Hay cosas que no se deben decir.

    Y las putas y los políticos alzaran sus miradas y gritarán «¡Sálvanos!». Y yo miraré hacia abajo y susurraré «No».