El violonchelo es la nueva guitarra eléctrica

Primero descubrimos a Apocalyptica tocando “Nothing else matters” de Metallica. Y ahora es el dúo craota 2CELLOS, compuesto por Luka Šulić y Stjepan Hauser, el que da otro giro de tuerca al violonchelo.

¿Quién se acuerda de The KLF?

Sin venir a cuento me acordé el otro día de The KLF, uno de aquellos grupos de la era dorada del eurobeat y la música “dance” a finales de los ochenta. ¿Quién se acuerda de Technotronic,  2 Unlimited y Snap!?

The KLF fue un grupo diferente, con un sonido entre épico y salvaje rico en samplers. En alguna parte leí hace mucho que KLF significaba Kopyright Liberation Front y que sus miembros tras disolver el grupo habían quemado sus beneficios, un millón de libras esterlinas, en un lugar perdido. El asunto me sonaba a leyenda urbana y le pregunté a un amigo de mi generación por sus recuerdos del grupo. Me contó que él por su parte había leído que el grupo había destruido los materiales originales para que la discográfica no volvieran a publicar más discos suyos como fondo de catálogo . El asunto entraba ya en el terreno de la leyenda. Así que no me quedó más remedio que tratar de averiguar sobre The KLF.

The KLF fue un dúo compuesto por los británicos Bill Drummond y Jimmy Cauty. Publicaron primero bajo nombres como “The Justified Ancients of Mu Mu” y “Timelords”. El primer nombre hacía referencia al continente perdido de Mu y el segundo a Doctor Who, en lo que sería una constante en sus letras y acciones, con repetidas referencias entre cultas y frikis al situacionismo, anarquismo, la trilogía de ficción conspirativa The Illuminatus! o el discordianismo.

En 1988 publicaron el libro The Manual (How to Have a Number One the Easy Way) en el que explicaban cómo llegara al número uno “sin dinero ni talento”. Da la sensación de que el dúo fue el primer sorprendido por el enorme éxito comercial de su música y que mantuvo una incómoda relación con su propia figura pública. A pesar de su discurso en contra de la industria de la música y la música comercial de masas fuero aclamados por la crítica, fueron número uno de ventas y ganaron premios musicales. Al grupo le llovían las peticiones de colaboración y se convirtió en un símbolo de éxito de todo aquello que ellos mismos detestaban. En 1992, Bill Drummond llegó a un punto de profunda depresión.

El 12 de febrero de 1992 The KLF actuó junto con el grupo Extreme Noise Terror en la gala de entrega de los BRIT Awards donde recibieron el galardón al grupo del año. Al término de la actuación Bill Drummon disparó una ráfaga de balas de fogueo contra el público mientras que por megafonía se decía que el dúo abandonaba la industria de la música. El 14 de mayo de 1992 el grupo anunció su disolución en un comunicado público (el número 23º)  y la desaparición de su música del catálogo de su discográfica en el Reino Unido (no así en Estados Unidos, por lo que en Amazon.co.uk puede encontrarse su música como “importaciones”).

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Supongo que otros en otras circunstancias habrían terminado por acomodarse, pero The KLF decidió siempre tomar el camino alternativo y poner fin a una fulgurante carrera que duró cinco años, de 1987 a 1992. En un último gesto de dimensiones homéricas, Drummond y Cauty se trasladaron a la isla escocesa de Jura donde prendieron fuego al millón de libras esterlinas que les quedaba de los beneficios que habían obtenido con The KLF.

Hombres maduros

En una noche de alcohol y confidencias un amigo me puso en su ordenador la versión de “Lágrimas Negras” que interpretaron “Bebo” Valdés y “Cachao” para el documental musical Calle 54.

“Fíjate en ese cruce de miradas. En esa complicidad. Así sólo pueden tocar los hombres que alguna vez amaron de verdad a una mujer”, sentenció. Yo en aquel entonces sólo lo consideré una frase grandilocuente producto del alcohol.

Llevo tiempo escuchando música de hombres maduros que están muy de vuelta. He mencionado aquí a Johny Cash y a Leonard Cohen. Fue hace poco mi cumpleaños y escuché al gran Tom Jones, versionar a Cohen:

Well, my hair is gray and my friends are gone.
I ache in the places where I used to play.
And I’m crazy for love but I’m not coming on.

En el principio fue Talvin Singh

Talvin Singh nació en Londres. Sus padres quisieron para él una formación en música clásica india. Fue enviado a la India a estudiar la tabla, un tipo de tambor que se toca en parejas y no muy diferente del bongó. Pero Talvin Singh no quiso quedarse dentro de los márgenes de la música tradicional canónica. A los dos años volvió al Reino Unido y allí se dedicó a fusionar la música de tabla con los sonidos electrónicos con los que había crecidoo. Abrió una discoteca y en 1997 editó un disco recopilatorio Anokha, Sounz of The Asian Underground, que dio nombre a la corriente emergente de artistas británicos de origen o ancestros indios cuya música vivía entre los dos mundos.