Autor: Lobo Estepario

  • Números aleatorios

    Estuve leyendo sobre sistemas de criptografía y descubrí que hay uno irrompible. El sistema de libreta de un solo uso. Tan sólo requiere disponer de números aleatorios. Alguno podría decir «ah, fácil, los genero con el ordenador». Error. Las funciones de generación de números aleatorios producen en realidad números pseudoaleatorios.

    Supongo que hay métodos más eficaces que pedirle a alguien muy aburrido que se pase un día entero lanzado un dado de diez caras y tomando nota de los resultados. Por ejemplo, están los listados de números aleatorios. La RAND Corporation publicó un libro con una lista de un millón de números aleatorios.

    Aquí es cuando entran los frikis al ataque. En la sección de críticas de Amazon.com han aparecido un montón de perlas:

    Have you Random Digits fans heard the great news? It looks like Universal has picked up the rights to the book and they’ve already begun production on the film adaptation!

    «A Million Random Digits with 100,000 Normal Deviates» by RAND Corporation defines literature as art. Here we find the best that Mr. Corporation can offer — enigmatic prose, rich style, emotional resonance, complex development, social commentary and perhaps even haunting tragedy.

    The book reads like a journey through the human soul with no signposts along the way. To stay on the path requires firm reason, so we think, but when the signs fall down, only faith guides the reader’s way. Corporation well understood the limitations of reason as an infallible guide in maintaining our faith in humanity.

    When I picked it up, I thought it would be about fingers. Perhaps on the handrail of a New York subway station. Imagine my surprise when I found I had it all wrong! At first I felt betrayed – but I read on, and was enchanted. It’s a story of heartbreaking inequalities, passionate interactions, capricious changes and prophetic statements. It should be on every insomniac’s beside table.

    456654 216584 321812 184751 324864 132121!

    I have to be honest, I did not see that coming! Job well done Rand, you are a wizard of suspense!

    Y asi, página tras página de críticas.

  • Ravi Shankar

    El pasado 11 de diciembre de 2012 falleció pandit Ravi Shankar, la persona que más hizo por popularizar la música clásica de la India en todo el mundo.

    Creo que le he dedicado poca atención a la música de la India en este blog, considerando la mucha atención que le presté durante una época. Así que merece la pena rescatarla en su estado más puro con el cuarto tema de su disco Sound of Sitar de 1965. Uno de esos temas como a mí me gustan. Largos y con un in crescendo que estalla en un final frenético y vigoroso en el que no cuesta imaginar la endiablada velocidad que tienen que tomar los dedos de Ravi Shankar sobre las cuerdas del sitar.

  • Cuentos del futuro

    Un vídeo de Eclectic Method sobre el futuro visto por Hollywood.

    http://vimeo.com/53366849#

  • Cuando llueve

    Bianka propuso en meet me in the morning un tema del album en directo en Tokio de Brad Mehldau. Alguien subió a Youtube la música con una foto de una chica bajo la lluvia como imagen fija. Y pensé, ¿hay acaso un tema más apropiado que el mismísimo When it rains?

  • La carrera por hacer negocio con tus datos

    Israel cuenta en Greenshines que «hay una guerra en Internet y te están usando de munición». Se refiere a la lucha entre los grandes proveedores de servicios (Google, Facebook, Twitter, Tumblr, Instagram, etc.) para capturar una base amplia de usuarios y vender perspectiva de negocio a los posibles inversores. Pero creo que se deja un detalle fuera. El problema no consiste en cómo se hacen la puñeta unos a otros. Por ejemplo, que MySpace impidiera incrustar vídeos de Youtube. O cómo se la hacen al usuario. Twitter dejó de proporcionar la RSS de sus perfiles de forma directa y luego directamente las anuló. Israel dice que eso lo hacen para mantener a su base de usuarios cautiva. El problema de fondo es que se ven en la obligación de generar ingresos. Y eso sólo lo van a poder hacer a costa de la privacidad, la información y la comodidad del usuario. Su negocio eres tú.

  • El sonido de Malí

    Cuenta Ramón Lobo en «Este fuerte no se rinde» cómo los islamistas en el norte de Malí han prohibido la actividad de los músicos. Se trata precisamente un país africano con una tradición musical riquísima que tuve la suerte de descubrir gracias al disco de Toumani Diabaté y Taj Mahal.

  • Compra eBook ya

    El ezcritor cuenta en su blog la historia de Ángel Alegre, un extremeño que trabajó para Microsoft pero decidió establecerse por su cuenta. Su proyecto se llama Comprar eBook ya. Dice que le reporta 1.500 euros al mes. Pero eso es lo de menos. La cuestión es que ya tengo página web de referencia, junto a Tinta-e, sobre el tema.

  • Vuelve el rey

    Hace años una profesora de inglés nos explicó cómo la lengua inglesa tenía una cadencia, ritmo e inflexiones que hacía natural rapear. Eran elementos que faltaban en la lengua española. Y entonces entendí por qué los raperos en español eran malos de cojones. Se dedicaban a encadenar rimas sin ritmo. Y mira que lo intentaba. Algun artículo de periódico hablaba del disco de consagración de tal grupo o cómo el disco de tal otro llevaba al rap en español a un nuevo nivel. Pero a mí me sonaban todos igual de malos hasta que escuché «Un tipo cualquiera» de Tote King, un disco absolutamente redondo donde el rap en español por fin no sólo tenía rima, sino también ritmo y mensaje.

    En aquel disco iba oscilando entre los temas ligeros como «Botines», un viaje nostálgico por aquellos calzados por los que babeamos en nuestra infancia y adolescencia, o exhibiciones de flow como «El primer día del resto de tu vida» y declaraciones de principios de un rapero contra corriente como «Cuatro minutos te escupo». Ahora vuelve con su hermano, con el que colaboró en su primer disco.

  • Es menos rentable jalear a Darth Vader que a la Alianza Rebelde

    De un tiempo a esta parte se viene comprobando que la gente no consume noticias para enterarse de lo que pasa, sino para que le confirmen sus prejuicios sobre la realidad. La CNN pierde audiencia y lleva tiempo en declive frente al estilo de Fox News y su mentirosa visión distorsionada de la realidad. Para colmo cada vez menos gente paga por unas hojas de papel con las noticias de ayer. En Alemania cierra el Financial Times Deutschland y el Frankfurter Rundschau es insolvente.

    En España se vive algo parecido. Todos los diarios en papel pierden lectores y pierden hojas. El periódico local que se compra en mi casa es una pálida sombra de lo que fue. Pero hay un sector que lo lleva peor que todos. La prensa de derechas agoniza. Durante años bramaron contra el gobierno de Rodríguez Zapatero (¡Fue ETA!¡España se rompe! ¡La crisis es culpa de ZP! ¡Rajoy nos saca de aquí en dos días!) y permitieron a millones de españoles llegar de muy mala hostia al trabajo. Pero ha pasado un año y Rajoy se ha desvelado como un personaje patético sin más proyecto político que privatizar practicando el capitalismo de amiguetes. Y claro, la inercia de culpar de la situación al anterior gobierno se agotó hace ya tiempo. A la prensa de derecha sólo le quedaba convertirse en ridículo cheerleader de un gobierno desnortado, como La Razón, o tratar de ser la alternativa de derechas a un gobierno de derechas, como Intereconomía TV apoyando al partido de Mario Conde en Galicia.

    De la prensa de izquierda y cómo de Público han terminado surgiendo cuatro medios diferentes, mejor hablamos otro día.

  • Instagram killed the photography star

    He leído a gente contar cómo habían conseguido por ahí cámaras originales Lomo Lubitel 166 por auténticas gangas. Pagar 300 euros por una reproducción actual de una vieja cámara analógica soviética me parece una estafa. ¿Pero una cámara de segunda mano? Las he visto por 100 euros o menos. Una cámara de formato medio con unos resultados con esa estética tan añeja me resultó de pronto interesante.

    Picture by qrro

    Me duró un segundo. ¿Dónde había visto yo algo así? Claro. El maldito filtro Lo-Fi de Instagram.