En un documental sobre el jefe de un banda de crimen organizado salió un periodista que había publicado en su periódico fotos en exclusiva en las que se veía al personaje con su familia y los miembros de su banda en su boda. El tipo se puso en contacto con el periodista y le dijo que era «un hijo de la gran puta» pero reconocía que había tenido el detalle de tapar en las fotos la cara de sus hijas. Sólo por eso se ganó su respeto. Y contaba el periodista que a partir de ahí se había fraguado una cierta relación que le había permitido conocer mejor al otro. «Tiene más principios que gente con la que te llevas bien y luego te la clava por la espalda», dijo.
«Honor entre ladrones». «Pobre pero honrado». Jamás he escuchado hablar de honor entre banqueros o corredores de bolsa. La moral sigue siendo algo para los pobres y marginales.
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