La moral es para los pobres

En un documental sobre el jefe de un banda de crimen organizado salió un periodista que había publicado en su periódico fotos en exclusiva en las que se veía al personaje con su familia y los miembros de su banda en su boda. El tipo se puso en contacto con el periodista y le dijo que era “un hijo de la gran puta” pero reconocía que había tenido el detalle de tapar en las fotos la cara de sus hijas. Sólo por eso se ganó su respeto. Y contaba el periodista que a partir de ahí se había fraguado una cierta relación que le había permitido conocer mejor al otro. “Tiene más principios que gente con la que te llevas bien y luego te la clava por la espalda”, dijo.

“Honor entre ladrones”. “Pobre pero honrado”. Jamás he escuchado hablar de honor entre banqueros o corredores de bolsa. La moral sigue siendo algo para los pobres y marginales.

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3 comentarios en “La moral es para los pobres

  1. Curiosamente, la legislación establece que la profesión de banquero debe ser honorable y no se permite que una persona condenada (no sé si por todos o sólo por algunos delitos) sea administrador de una entidad bancaria. Hemos visto el tema con el caso de Alfredo Sáenz. Lo que sí es interesante es cómo en la práctica se busca la forma de obviar los aspectos morales de una condena que se indulta o que no llega a serlo porque ha prescrito cuando la inmoralidad ya ha quedado demostrada. Las mafias tienen códigos de honor y morales seguramente más sólidos que los del mundo “legal” seguramente porque ante la ausencia de una justicia normativa sólo la reputación es lo que te tiene a flote, ya que la alternativa no es nada agradable, siempre termina en daño físico o en muerte: ¿dónde leí – me pregunto si fue a ti – cómo un ex miembro de la mafia reconvertido en gurú de negocios explicaba cómo la organización criminal no prestaba a quien no podía devolver?. No sé si cabe decir que estamos ante cuestiones que la teoría de juegos o el análisis de incentivos podría clarificar, pero no deja de ser una forma de “jugar” con reglas diferentes: la mafia aplica el ojo por ojo y la ley del talión, la pena de muerte indiscriminada y a dedo. Un análisis extremo de la moralidad criminal nos llevaría a la pena de muerte justificada como rector de una mejor conducta moral. Como en el mito del buen salvaje, yo no creo que los seres humanos sean – de partida – mejores o peores por el hecho de ser pobres o ricos o inocentes pobladores de tribus del Amazonas en armonía con la selva. Seguramente se ven ante situaciones diferentes y el fuste torcido de la humanidad actúa sin remedio cuando menos lo deseas.

  2. Tú hablas de moral, Gonzalo de reputación, dos de los cuatro sistemas de generación de confianza entre personas y grupos, según Schneier Que en la tercera (la institucional) falte el componente moral, creo que es más un fallo sistémico que un defecto de las personas.

    La relación especial de los pobres con el honor puede venir de su falta de acceso a ser partes de sistemas más sofisticados (mudarse a una ciudad, acceder a empleos en instituciones…). Lo que queda ahí como mecanismo que ayuda la relación con otros, es el honor.

  3. La verdad es que yo no quería meterme con los banqueros y el capitalismo depredador. Me fijaba en una actidud que encuentras hasta en el adolescente guaperas que le pone los cuernos a toda sus novias porque la abundancia no le da valor alguno a la fidelidad.

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