Etiqueta: España

  • España y sus ciudades feas

    Una de las cosas que me llamó la atención cuando pisé los países del norte de Europa era lo apetecible que se hacía vivir allí por una mera cuestión estética. Ciudades más humanas, con más zonas verdes, con carril bici y con edificios coquetos. Al volver, no cuesta imaginárselo, una sensación de shock.

    Jose Paya Zaforteza se pregunta en Arte y Artificios «¿por qué nuestras ciudades son feas»?.

  • Élites extractivas

    Rescato aquí un largo y denso artículo de César Molinas. Más allá de su crítica de la descentralización autonómica que a alguno no ha sentado nada bien, presenta a los políticos como una clase social convertida en élite extractiva. El capitalismo de amiguetes explicado con autores e ideas de ciencias sociales.

  • España imperio

    El otro día hablé de cómo a los nacionalistas españoles ante la mínima muestra de una identidad propia o autonomía política en alguna región del país se les escapa un montón de exabruptos. Lo que era una apreciación muy personal ha quedado de manifiesto de forma pública y notoria con las elecciones andaluzas.

    Vía el Embajador en el Infierno (ya dije que me interesan los heterodoxos) he llegado a este análisis casi antropológico de por qué el Partido Popular no se come un colín allí.

  • O mía o de nadie

    En una de esas visitas nocturnas a la nevera en la que haces una pausa en el ordenador, terminé viendo una tertulia de Intereconomía. Mientras me comía un yogur hablaban de una región española periférica de cuyo nombre no quiero acordarme. Los tertulianos hablaban con condescendencia y un tanto de desprecio a la gente de aquel lugar desde el nacionalismo español. Eso es algo que nunca he entendido. Los nacionalistas españoles no tienen un discurso sobre la fraternidad hacia todos los españoles mientras simplemente critican a los nacionalistas periféricos. Su nacionalismo es de corte «imperialista». España es la Meseta y el resto, «tierra conquistada». Sorprende el desprecio que profesan al que no habla en castellano mesetario. Cualquier manifestación cultural particular es un bárbaro atavismo. Cuando se discute sobre la independencia de Cataluña proponen responder a tal eventualidad con un boicot a los productos catalanes y el veto a la entrada como estado miembro de la Unión Europea. El nacionalismo es una patalogía de hombre maltratador.

  • El 15-M ya pasó

    Afirma Jorge Galindo en su blog de Politikon.es que el 15-M «fue un instante».

    En un momento dado, la sociedad española estaba muy cabreada. Este cabreo se identificó con una serie de objetivos difusos relacionados con “cambiar el sistema”, y tuvieron su expresión en una manifestación que tuvo lugar el 15 de mayo y a la que fue no demasiada gente, pero tampoco poca. Durante la siguiente semana, se materializó el enemigo (la Junta Electoral Central y por extensión todo el sistema de partidos) y el flujo de información (la extraordinaria atención de los medios de comunicación). En base a esto se construyó la “comunión identitaria”, ese momento en el cual todos los ciudadanos estaban de acuerdo hasta el punto de movilizarse también, y coger su periódico del sábado, su carrito de bebé e ir a “pasear” por la plaza.

    Sin una estructura estable, a medio plazo se vio que conseguir recursos de cualquier tipo y poder gestionarlos se hacía difícil. Como resultado, “15M” pasó a ser una etiqueta que los medios utilizaban para referirse a cualquier tipo de movilización que tuviese un cierto aroma de izquierda o alternativa al sistema, igual que “indignado” se convirtió en un sinónimo de “manifestante”. Mientras, las personas aún movilizadas utilizaban “15M” como forma de reafirmar su identidad, pero se puede apreciar cómo la marca ha ido perdiendo presencia y se ha erosionado, solo resurgiendo cuando el enemigo, normalmente personificado por acciones policiales, entraba en escena

    Su conclusión es que los próximos recortes del gobierno del Partido Popular, la aparición de un nuevo antagonista, posiblemente llevarán a una fase de movilización ciudadana. Yo también sospecho de una «primavera caliente» en España. Pero todo aquello de cambiar España ha quedado en nada.

  • El orgullo del Tercer Mundo

    Y ahora, además, una reforma express de la Constitución para calmar a Alemania y los mercados.