Llámame troglodita

Una vez le regalé una cuaderno grande y grueso a una amiga para que lo empleara de diario. Se sintió abrumada por la idea de tener que escribir en él todos los días. Le dije que para mí, a pesar del nombre, un diario es un cuaderno en el que escribes cuando te apetece para poner tus pensamientos en orden, registrar lo que vives o simplemente desahogarte. Es un instrumento que usas cuando te apeteces y lo necesitas.

He mantenido una relación siempre contradictoria con la tecnología. Por un lado visito a diario varios sitios de Internet sobre tecnología y me sé el nombre y características de productos que no compraría aunque tuviera dinero de sobra, pendiente siempre de las últimas novedades. Por otro lado de forma periódica me embarga la sensación de pertenecer a una sociedad de consumo que pretende convertirnos en hamster corriendo en una rueda sin fin.

Llevo meses recibiendo la recomendación de que abra una cuenta en Twitter, algo que por lo visto ampliará mis horizontes profesionales, dará repercusión hasta límites insospechado a mis ideas, cura el mal aliento y previene el pie de atleta. He vivido situaciones chocantes. Como aquel amigo con quien no quedé porque me dio los detalles de última hora del encuentro en un email, cuando yo tengo un Nokia 1616 que compré de oferta por 9 euros. O aquella otra persona que se sorprendió por el SMS que le mandé. “Ya nadie los usa hoy”.

Me siento cada vez más tentado de mantenerme alejado de casi todo y volver a una vida lenta. Un refusenik de la tecnología.

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3 comentarios en “Llámame troglodita

  1. Es liberador. Un tipo, fundador de una empresa que servía para mostrar fotos en Twitter antes de que twitter permitiera fotos tomó la decisión de abandonar esos servicios durante 30 días:

    The benefits were immediately apparent. With a mind free to wander and explore, I started to create things, to make moves, rather than suck down a never ending stream of information.

    Oooops. Parece que eso de estar «informado en tiempo real» impide ver esa «bigger picture», panorámica, que nos permite procesar toda la información y actuar en consecuencia.

    Internet es maravillosa, pero si no hacemos un buen uso de ella su influencia es principalmente distractoria.

    Para los que somos «tecnosexuales» (ésos que aunque no nos vayamos a comprar un cacharro, lo investigamos y revisamos sus características para poder juzgarlo a fondo) es una tarea difícil, pero seguramente hace mucho que llegó el momento de declinar con una sonrisa ciertas invitaciones y hacer un mejor uso de la Red, como dice Pere en su blog de breves (que, por cierto, es la vía para los dos enlaces anteriores).

    [Este comentario tiene 3 enlaces, así que supongo que quedará bajo moderación. Malditos spammers que nos obligan a escribir comentarios con corsé para no ser confundidos con ellos.]

  2. Yo ciertamente tengo que cuestionarme mi uso de Internet. Se ha convertido en una droga que proporciona evasión.

    Creo que hay que darle un par de vueltas a cómo confundimos “actualidad” con “información”. Me ha pasado recientemente al leer libros que abordan en profundidad los elementos básicos de cuestiones profundamente cambiantes. De pronto, aquella información intemporal me ha permitido encuadrar problemas en un marco donde lo que haya pasado justo hace una semana u hoy es intranscendente.

  3. Pingback: Whatsapp tiene truco « El Lobo Estepario

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