Etiqueta: Internet

  • Puertas al campo

    Parece que el gobierno español quiere lanzar una iniciativa para que los menores de edad no puedan tener acceso a la pornografía en Internet. No he visto que se hayan dado suficientes detalles cómo para entender cómo van a poner en marcha la medida, pero me genera mucha curiosidad cómo van a intentar algo tan complicado.

    Lo primero que hace falta para regular la pornografía es definir qué es la pornografía. Parece un asunto sencillo hasta que intentamos ponerlo en papel para diseñar una ley o un algoritmo. Hay una anécdota famosa de un juez estadounidense que dijo algo así como «no soy capaz de definir la pornografía pero sé cuándo la tengo delante». Y ahí encontramos el primer problema. Mientras las imágenes explícitas con primeros planos de los genitales de una persona dándose placer o dos personas manteniendo relaciones sexuales son claramente fáciles de identificar como pornografía, hay una enrome zona gris donde veremos polémica y debate.

    El siguiente problema va a estar en cómo establecer la regulación. Porque aquí no hablamos de establecer un control físico. Por ejemplo, salas de cine «X» o prostíbulos, donde se pueda impedir la entrada a menores y exigir el D.N.I. a la entrada. Hablamos de Internet. Con empresas registradas en paraísos fiscales y servidores ubicados en países exóticos. La ley se aplicará en España pero la pornografía en Internet es global.

    Yo he encontrado páginas webs que impiden el acceso a usuarios europeos porque no quieren líos con la obligación de informar sobre las «cookies». Así que cuesta creer que todas las empresas dedicadas a la pornografía en el mundo vayan a adaptar su página web al sistema de identificación de usuario español, por lo que al final la responsabilidad va a recaer en los proveedores de Internet español. Y ahí está el meollo del asunto.

    Va a ser más fácil para el gobierno español obligar a Telefónica, Vodafone, Orange, Jazztel y resto de empresas a que introduzcan un sistema de filtrado de pornografía, ya que suponen el cuello de botella en la navegación, que tratar de convencer a los grandes proveedores de pornografía que introduzcan cambios en sus servidores. Esto obligará a esas empresas a crear un sistema de filtrado que les permita detectar la pornografía. Pero eso nos remite al comienzo de nuestros problemas. ¿Cómo crear un algoritmo que detecte la pornografía y la filtre? Seguro que alguien va a invocar las ventajas de la Inteligencia Artificial.

    Y llegamos al último problema. Supongamos que las empresas de telecomunicaciones españolas desarrollan un sofisticado algoritmo capaz de detectar con una fiabilidad superior al 95% contenido que todos estaríamos de acuerdo que es pornografía. Para acceder a ese contenido restringido, el usuario tendrá que hacer uso de su D.N.I electrónico para validar que es mayor de edad. Eso supondría que vamos a vivir en un país donde va a haber registros electrónicos de consumo de pornografía asociados a un número del Documento Nacional de Identidad.

    No sé cuántos activistas libertarios van a dar la cara para evitar una ley así. Seguro que veremos argumentos del tipo «Perro Sánchez quiere saber qué ves en tu ordenador por las noches». Y seguro que pasado el tiempo veremos titulares del tipo «Un fallo informático permite acceder a las bases de datos de consumo de pornografía de los clientes de Vodafone en España».

    El proyecto tiene tantos dilemas, dificultades y elementos de distopía ciberpunk que va ser interesante seguir el debate público y su recorrido parlamentario.

  • Volver a ser un Lobo Estepario

    Volver a ser un Lobo Estepario

    En el verano de 2014 me propuse no retomar este blog hasta no terminar cierto proyecto. No lo he hecho todavía. Estuve tentado de saltarme la condición que me impuse pero no ha sido hasta hace poco que no he vuelto a sentir la urgencia de tener un canal propio para expresar todas esas cosas que no tienen nada que ver con mi trabajo mientras el mundo parece volverse más loco.

    Mi primer blog se titulaba El Lobo Estepario y lo creé en 2004. Fue un blog anónimo durante bastante tiempo. La razones resultan ahora ridículas. Pero aquellos eran los tiempos en que la derecha mediática española se echó al monte argumentando que el gobierno de Rodríguez Zapatero era un gobierno ilegítimo nacido de un pacto con los servicios secretos de Marruecos y ETA. Se sucedieron las manifestaciones en Madrid contra el matrimonio entre personas del mismo sexo y contra las negociaciones con ETA, salpicadas con reclamaciones sobre la «verdad» del 11-M. Pío Moa llegó a pedir que las fuerzas armadas dieran un golpe de estado y los conspiranoicos del 11-M manifestaban su esperanza de que, tras una de aquellas manifestaciones, el presidente Rodríguez Zapatero abandonara el palacio presidencial en helicóptero como hizo el argentino Fernando de la Rúa tras su dimisión. El debate en Internet era bronco y yo me impliqué en él. Percibí un ambiente guerracivilista y como era un recién llegado a Madrid opté por el anonimato.

    La lección que me queda de aquella época es que si uno pasa demasiado tiempo en Internet termina creyendo que es un reflejo de la realidad. Útimamente he pasado bastante tiempo leyendo en Internet  a gente que defiende el Mal y me ha vuelto a pasar eso de creer que vivimos tiempos de confrontación extrema. Siento la necesidad de alejarme de mis intereses habituales para volver a tratar todas aquellas cosas que ocuparon este blog. Siento la necesidad de volver a escribir sobre cine, televisión, fotografía, literatura, poesía, arquitectura, urbanismo y tecnología. Así que es hora de que vuelva El Lobo Estepario.