Un adelanto de la película Ghost in the Shell

Dos mangas marcaron mi adolescencia: Akira y Ghost in the Shell. Hablé en algún momento de ambos aquí. Y de cómo Masamune Shirow, el autor de Ghost in the Shell, encontró un nicho de mercado dibujando pin-ups y escenas subidas de tono para olvidarse de sus series de manga. Ahora Ghost in the Shell vuelve a ser noticia por la aparición de varios teasers de la película que Hollywood está preparando. Dos posters de Motoko Kusanagi en papel grueso de 1000 Editions presiden mi cuarto. Y la polémica saltó cuando se supo que un personaje tan icónico va a ser interpretado por Scarlett Johanson, un clamoroso caso de white washing. Precisamente una de las cosas que más me llamó la atención mientras estuve sin escribir este blog fue cómo las políticas de la identidad están marcando el debate político en las redes sociales. Será un asunto que tendré que tratar aquí. Con la producción de una secuela de Blade Runner quizás veamos un interés renovado por el género cyberpunk.

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Masamune se perdió por el camino

Descubrí el manga a principios de los años 90 con Akira de Kastuhiro Otomo en aquella colección por entregas de Dragon-Glénat. Sólo más tarde descubrí por que Otomo dibujaba las manchas de sangre tan oscuras y por qué en Japón todo el mundo era zurdo. La edición europea estaba coloreada e invertida respecto a la original japonesa. Al poco tiempo me enganché a Ghost in the Shell de Masamune Shirow. Llegué a comprar un par de tomos originales en japoneś. Y desde entonces cuelga en mi pared una reproducción de la siguiente imagen en formato 100x70cm.

No tengo ningún rubor en confensar, tampoco lo tenía entonces, que sólo entendía elementos de la trama en los resúmenes de lo acontecido que aparecía en cada entrega. Lo achaqué entonces a fallos en la traducción. Pude comprobar con la versión estadounidense y española de alguna historia de Masamune Shirow delante que la traducción al español era pésima. Pero no fui yo el único que se quejaba. En algún fanzine llegué a leer críticas en el que se le achacaba que era un estupendo dibujante de pin-ups y un pésimo guionista. A mí me atraía la temática ciberpunk de sus historias, lo cuidado de la ambientación, la minuciocidad con la que diseñaba vehículos y armas futuristas… Pero no había que negar que dibujaba unas chicas estupendas. Era un virtuosos de la ilustración en color. Pasaron los años y aparecieron uno tras otros libros de ilustraciones, carpetas con póster y calendarios. Diseñó personajes de videojuegos. Se hicieron largometrajes y series de anime de Ghost in the Shell. Salieron más libros de ilustraciones, con imágenes aún más subidas de tono. Pero de la continuación de sus manga nunca más se supo.

Masamune Shirow es un pseudónimo. No se sabía su nombre y no existían fotos públicas de su cara. Era un personaje misterioso que trabajaba solo, al contrario que las estrellas del manga que lo hacen rodeados de becarios. El misterio también se desvaneció. Se supo su nombre (Ota Masanori). Apareció su foto. Y hoy acabo de descubrir que tiene página web. En el apartado de obras veo que en los últimos diez años sólo ha publicado recopilaciones de dibujos en toda clase de formatos (incluso) aplicaciones para iPhone y se han reeditado algunas de sus obras. Es decir, Masamune Shirow dejó hace años de ser dibujante de manga para ser un mero ilustrador.