Etiqueta: Madrid

  • Lo que le falta a Madrid

    Recuerdo hablar con una persona de Buenos Aires que comentó con desdén que Madrid no le parecía una gran ciudad porque le faltaba altura. Yo en aquel entonces contesté que tener un perfil de edificios bajos no hacía a Madrid peor o mejor. Era parte de su encanto. Ahora sé que es un problema.

    Se nos ha metido en la cabeza que los rascacielos son monstruos de cristal y acero mientras que una vivienda unifamiliar con jardín y piscina es mucho más humano. La realidad es que si tenemos que planificar el urbanismo en un territorio virgen es mucho más amigable con el medioambiente juntar a miles de habitantes en un complejo de edificios de 12 plantas y dejar el resto como parque que esparcir todas las familias en urbanizaciones con piscina hasta cubrir la totalidad del espacio con cemento y asfalto.

    Una pesadilla urbanística estadounidense.

    La falta de altura de Madrid no es sólo un problema porque obliga a Madrid a expandirse horizontalmente hasta el infinito y más allá, sino que es parte del problema de la vivienda en España. No para de llegar gente a vivir en Madrid, se construye poco y el modelo de urbanización a través de los PAU (Programa de Actuación Urbanística) no es lo suficientemente denso demográficamente.

    Madrid necesita muchas torres de viviendas y viviendas de todo tamaño, no sólo unifamiliares para pareja con dos hijos. Cada vez vive más gente sola y hace falta vivienda asequible para personas solteras. Un asunto, por cierto, que tuvo en cuenta una ministra con el concepto de «solución habitacional» de 35 m2 y tuvo a la opinión pública agresivamente en contra. Estoy seguro que hoy en cambio muchos celebrarían con orgullo ser propietarios de un coqueto minipiso de obra nueva de ese tamaño.

    El otro día leí que en La Haya y Rotterdam (Países Bajos) ya están planificando torres de 200 metros de altos con 1.000 viviendas por el déficit de vivienda. Madrid debería seguir el mismo camino.

    Nota: redescubrí que en el «Acerca de» de este blog había escrito que mi plan era escribir de los temas más diversos. Y sin embargo lo he convertido en muro de las lamentaciones sobre la soledad en la era de las redes sociales y el hastío en la era del ultraconsumismo del capitalismo tardío. Creo que estaba matando de aburrimiento a mis pocos lectores, así que va siendo hora de rescatar ese propósito original e ir alternando temas.

  • Racionalismo madrileño

    Llevaba poco tiempo de vuelta en Madrid cuando, caminado por el Paseo de la Castellana, me encontré con dos argentinos con aspecto de gays cosmopolitas y con recursos que me preguntaron por la Estación de Nuevos Ministerios. Les señalé en la distancia la mole de los edificios de Nuevos Ministerios y les dije que sólo tenían que caminar en aquella dirección. «Hacia esos edificios…» Hice una pausa buscando las palabras. «…racionalistas de ahí», rematé. Se despidieron de mí muy agradecidos. Yo me quedé agobiado con la duda. ¿Eran los edificios de Nuevos Ministerios de estilo racionalista?

    Hace muy poco encontré la respuesta. Aunque a mí me recordaran a la Nueva Cancillería del Reich, resulta que efectivamente son de estilo racionalista. Concretamente del llamado estilo Racionalismo Madrileño.

    Así que me he encontrado sin querer con un proyecto fotográfico. Me he creado un mapa en MyMaps donde ir creando capas temáticas con las ubicaciones de lugares que merezcan la pena fotografiar.

  • Madrid hora cero

    Mi primer blog se llamaba «El Lobo Estepario», cómo no. Nació como una válvula de escape tras varios meses viviendo en Madrid, independizado de mis padres por primera vez en mi vida. Había llegado a la Gran Ciudad con la creencia de que los horizontes serían más amplios y las posibilidades de encontrar mi sitio eran mayores. Vivir lejos de casa sin amigos fue en cambio multiplicar mis males.

    Descubrí que no hay mayor soledad que la de aquel que está constantemente rodeado de masas de gente. Que los momentos de ocio tranquilo en tu cuarto se veían empañados por la comparación que suscitaban las risas de tus compañeras de piso compartiendo noche en sus cuartos. Y que no hay sensación más triste que terminar repasando la agenda del móvil de la A a la Z una tarda de sábado buscando a quién llamar para terminar escuchando el monólogo torrentoso de alguien entusiasmado con un videojuego.

    Ahora, vuelvo a aquel punto pero mucho más viejo. Siento que en las últimas semanas he ido reviviendo muchas cosas de aquel entonces con la salvedad de que ahora las experimento con cierta distancia de mí mismo, sin parar de recordar cómo reaccionaba entonces y  cómo lo hago entonces. Digamos que ahora entiendo los atajos que cogía mi mente para afrontar la soledad.

    Así que estando de vuelta en Madrid, creo que es hora de volver a retomar el blog.