Los chicos no lloran

Recuerdo a una profesora de Sociología del Género hablándonos de la brecha educativa entre los adolescentes de ambos sexos. El abandono y fracaso escolares era mayor entre los chicos. Y añadió algo así como “tratándose de un problema que afecta a los hombres no nos debe llamar la atención”. La explicación establecida al respecto es que las chicas son más maduras, trabajadoras y constantes que los hombres. La clase de generalización biologicista que hecha de las mujeres pondría en pie a la comunidad académica.

Salí de la universidad convencido de que había un campo enorme por explorar en el terreno de la Sociología del Género desde la perspectiva masculina. Desde una crítica masculina a los valores machistas a una crítica a las corrientes biologicistas del feminismo posmoderno (pero, ¿cuál es el problema?, ¡las mujeres somos más inteligentes que los hombres!).

Me he acordado de todo ello tras encontrar la noticia de que “unos ensayos británicos sugieren que la diferencia de rendimiento entre sexos obedece a los mensajes que reciben”: “Los chavales creen que los niños son más tontos y traviesos que las niñas”.

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