Etiqueta: decadencia

  • Cómo nos fuimos a la mierda

    En la época que me descargaba archivos MP3 en aplicaciones como Napster y eDonkey no era raro ver piezas de música mal identificadas. Recuerdo, por ejemplo, ver un archivo titulado «Wagner – Carmina Burana.mp3». Un día, tras descargarme un archivo de Les Luthiers me encontré con alguien totalmente diferente. Era un humorista argentino que hablaba como una ametralladora y soltaba muchos tacos. No sé cómo averigüé su nombre. Puede que la información estuviera en los metadatos del archivo o puede que lo averiguara buscando más tarde en Internet. En cualquier caso me gustó y me convertí fan de Enrique Pinti. En uno de sus monólogos explicaba cómo se fue Argentina a la mierda: poco a poco. Y lo asimilaba al envejecimiento. Entonces contaba el desagradable e imparable deterioro del cuerpo. La conclusión es que no había una causa única. No había un día puntual en que se pudiera señalar como el comienzo del declive. Todo era una sucesión de achaques y dolencias que iban degradando tu cuerpo.

    Allá por 2013 un usuario de 4chan explicó su visión de cómo llegaría la decadencia de Estados Unidos.

    «Notarás que cada día las cosas simples se vuelven un poquito más caras. Las casas y los pisos comenzarán a ser más pequeños. Tus horas de trabajo serán más largas, pero tu sueldo decrecerá. Verás menos a tu familia y amigos y encontrarás que pasado el tiempo te importarán menos. Cada día te encontrarás bajando tus estándares de todo: trabajo, comida, relaciones, etc. El trabajo seguro dejará de existir como concepto. Notarás que las casas y pisos encogen. La gente mantendrá la ropa más y más tiempo. Menos gente se casará y mucha menos tendrá hijos. La gente volcará su atención en distracciones y fantasías tecnológicas a la vez que nunca experimentará el mundo real».

    En España estamos viendo la degradación de la democracia, con la erosión de la separación de poderes. Y notamos la degradación de autovías y el servicio de RENFE a pesar de que el Estado recauda cada vez más dinero. El precio de la vivienda en el centro de las ciudades se ha vuelto prohibitivo para las personas jóvenes y solteras. Los expertos en márketing dicen que los jóvenes no quieren comprar coches, que ha dejado de ser un bien aspiracional. En realidad su precio se ha disparado comparado con los sueldos. El porcentaje de personas jóvenes sin pareja ha aumentado y la natalidad ha caído en picado. La duda es si esto es un proceso reversible o simplemente una larga y lenta agonía hasta el colapso final.

  • Putodefender una España que a lo mejor no se lo merece

    Descubrí al humorista argentino Enrique Pinti de pura casualidad. Alguien tituló mal un archivo .mp3, atribuyendo uno de sus monólogos de humor al grupo Les Luthiers en aquellos tiempos de descargas de archivos compartidos en Internet. No recuerdo cómo, averigüé quién era el artista que tanta gracia me hizo y entonces me hice muy fan.

    En uno de sus monólogos explicaba cómo se fue Argentina a la mierda: “de a poco”. Y ahí, Enrique Pinti pasaba a relatar el deterioro físico de una persona que se hace mayor. Una larga y lenta decrepitud física que él comparaba con la decadencia de Argentina. No hubo un solo acontecimiento responsable. Fue una sucesión de pasos en el tiempo, algunos triviales.

    Me he acordado muchas veces de ese monólogo ante los acontecimientos de España. Es posible que el país entró en un inevitable camino de decadencia y los historiadores del futuro no serán capaces de determinar el momento exacto en que España se fue a la mierda. Lo fácil sería prestar atención a la crisis financiera de 2008 y el proceso soberanista que llevó a la crisis de 2017. Pero de fondo tenemos los indicadores de deuda pública, el alto paro juvenil, la baja productividad, la desindustrialización y el invierno demográfico… Un país estancado económicamente cuyas empresas estratégicas están en manos extranjeras y que es irrelevante en la arena internacional.  

    No creo que merezca la pena pararme a comentar los últimos acontecimientos en España. Hemos ido saltando de acontecimiento en acontecimiento que en un país normal hubiera hecho salir a la gente a la calle. Pero España es un país con un bajo nivel de afiliación a partidos políticos, sindicatos, asociaciones… Eso que se llama “sociedad civil”. Recuerdo un artículo de despedida del corresponsal de Financial Times de turno contando cómo en España la crisis financiera de 2008 no había disparado ni los delitos ni empeorado el carácter de la gente. España seguía siendo un país de gente tranquila y amable. Y en aquel entonces yo mismo me dije que precisamente la falta de una respuesta iracunda de la gente era un síntoma del país que teníamos y la causa de la falta de transformaciones estructurales.

    Ahora tenemos una colección de ultraderechistas y personajes ridículos haciendo ruido en las calles de Madrid, lo que ha permitido a los medios y a mucha gente en redes sociales hacer bromas y despreciar el sentido de las protestas. Quizás lo que tenga que suceder sólo será un paso más de cómo España se fue a la mierda. De a poco. Y yo me pregunto en cada uno de esos pasos si a lo mejor España ni siquiera se merece un lamento. Que debemos asumir que el declive es inexorable y que se merece todo lo malo que le pase.