The Madrileñer

La prensa está en crisis. Cada vez menos gente compra un papel con las noticias de ayer cuando perfectamente puede leer gratis en Internet las noticias de hoy. Los expertos en opinión pública y comunicación señalan que los periódicos mantienen todavía el rol de ser el medio que define la agenda informativa. Leer los titulares del día es una actividad que se hace en programas de radio y televisión, pero no al revés. El problema es que no hay relevo generacional. En España el diario Público trató de captar al público joven hablando de ciencia, cómics y software libre con una estrella de la blogsfera progre al frente. Tras un año los dueños cambiaron al director por alguien venido de la prensa tradicional. Al final Público cerró su edición en papel y sobrevive como diario digital mientras buena parte de su antiguo plantel lanzará en Internet El Diario.

Ante este panorama, el grupo PRISA ha aplicado la máxima de “si no puedes con ellos, únete a ellos” creando un nuevo medio digital. Pero en uno de esos arranques que combinan esnobismo y paletismo no han tomado simplemente como referencia un medio de éxito en Estados Unidos. Literalmente han hecho la edición española del Huffington Post, soltándola con paracaídas en el panorama informativo español. El primer día lucía un diseño de portada desangelado y confuso. Y me ha hecho gracia. Se llama El Huffington Post. ¿Por qué no editar en España otras publicaciones estadounidenses de éxito sin equivalente en España? El New Yorker. La Wired.

Ricardo J. González, subdirector de Jot Down decía que aspiraba a convertir su publicación en el New Yorker español. Pero Jot Down tiene un estilo muy personal y característico, que lo aleja de la simple copia de un modelo.

Yo seguiré soñando con una revista hacker en español, que hablara de actualidad internacional, cultura, ciencia y tecnología.

Jot Down y el periodismo posible

Hace mucho tiempo, en otro blog, conté que echaba de menos en España revistas como The Atlantic o New Yorker. Incluso me llababa la atención la clase de grandes artículos en las ediciones estadounidenses de Vanity Fair y Esquire cuyo estilo, me temo, se quedó por el camino a la hora de sacar las ediciones españolas de ambas revistas.

Así que he estado pendiente de los intentos de hacer un periodismo diferente en España. Lamenté la desaparición de Soitu y me sentí decepcionado con FronteraD y Periodismo Humano con sus nada originales dosis de buenismo. Tampoco espero mucho de El Diario, que proclama “un periodismo objetivo, pero también honesto”, como si fueran incompatibles.

En este panorama ha sido una sorpresa y una excepción la discreta aparición de Jot Down, con sus entrevistas inteligentes, largas y sosegadas. Y cuando leí a Ricardo J. González, su subdirector, decir “[a]spiramos a ser el New Yorker español” entendí todo. Que dure mucho.