El futuro ha vuelto

Uno de los temas recurrentes de este blog durante un tiempo fue la ola de nostalgia retro que invadió el diseño de aparatos tecnológicos, con la fotografía digital a la cabeza. Es como si el futuro hubiera dejado de ser una promesa y el pasado se hubiera convertido en la zona de confort a la que volver. Quizás porque no tengo un recuerdo entrañable de mi infancia, nunca he participado en la fiesta de la nostalgia de los años 80. Acudí hace no mucho a un pase de la película Gremlins y en la tertulia posterior alguien dijo “Estamos recordando los 80 como nunca fueron”.

Pero el futuro ha vuelto. Y uno de los responsables es Elon Musk, con sus coches eléctricos con piloto automático y cohetes reutilizables. Hace poco, su empresa SpaceX, alcanzó un hito con el éxito del lanzamiento del cohete FalconHeavy. Imagino que todo el mundo ha visto ya las imágenes de los dos cohetes Falcon aterrizando verticalmente y en paralelo. Pero hay algo especial en ver las imágenes crudas de un testigo ocular con el bramido de los cohetes y su estampido sónico.

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El perfeccionista David Fincher

Viendo la serie Mindhunter en Netflix me llamó la atención cómo, para variar, la representación de los años 70 era absolutamente creíble. Lo normal es que una película o serie de televisión ambientada en esa época muestran la época en que transcurre todo vía la ropa, el coche y algunos pocos más detalles. Uno no termina de créerselo del todo. En cambio, en Mindhunter todo tiene un aspecto que lo hace creíble. Y resulta que, cuando llevaba ya bastantes capítulos vistos, me enteré que el autor de la serie es David Fincher, director de El Club de la Lucha y amante del detalle. La empresa responsable de los efectos visuales ha publicado en Youtube un vídeo donde se muestra la enorme cantidad de modificaciones hechas sobre las imágenes reales.