El último telegrama

El código Morse dejó de ser empleado en aguas francesas para transmitir señales de socorro en 1997. El último mensaje decía “Llamando a todos. Este es nuestro último grito antes del silencio eterno”. Pronto la India cerrará el último servicio de telegramas del mundo.

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El canon anglosajón

Se me cae la cara de vergüenza con El canon occidental de Harold Bloom, que haya gente que se lo crea. Primero por la prepotencia de hacer un canon literario, un señor que no ha escrito nada en su vida. Segundo, porque solo mete anglosajones, Mellville, Shakespeare, etc. Se carga toda la literatura que no sea sajona en un arrebato de imperialismo cultural que es vergonzoso y encima la peña le sigue. Este señor no tiene idea de literatura universal, solo de literatura anglosajona. Pues que se haga entonces su canon de literatura anglosajona.

Lucía Etxebarria en una entrevista para la revista Jot Down.

Y es que alguien lo tenía que decir.

Nuclear sí, por supuesto

Encontré vía Méneame la disparatada propuesta “Emprendimiento: hacia el portátil nuclear español” del blog Días del recuerdo. El autor propone que en España se desarrollen ordenadores portátiles y tabletas con alimentación nuclear. Una broma que, como siempre, ha sido tomada en serio por la turba de descerebrados que puebla Menéame. Los comentarios se llenaron de insultos al autor con toda clase de mensajes airados. Exactamente igual que hace unos años al publicarse una noticia sobre Aviador Dro.

Trans Báltica

El periodista estonio Raimo Poom hizo un viaje en tren entre Berlín y Tallin sólo para demostrar lo muy mejorable que son las conexiones por ferrocarril de las repúblicas bálticas entre ellas y con el resto de Europa. El trayecto le llevó cuatro días. Yo hice esa misma trayecto (Berlín-Tallinn) en un vuelo low-cost para comenzar la ruta Tallinn-Riga-Vilna-Varsovia-Cracovia. Hice todo el viaje en autobús, menos la última etapa que hice en tren. Había ideado en su momento, de tener el tiempo y dinero, realizar un viaje por buena parte de los países de Europa que me restaban conocer, empezando en Tallinn y acabando en Salónica. Al final hice una parte de aquel viaje. Y ahora pienso en la idea de retomar aquella idea comenzando en Praga, la etapa inmediatamente posterior a la última de aquel viaje. De tener el dinero y tiempo, claro.

Vida precaria en Japón

Es ya famoso en Japón el fenómeno patológico de los jóvenes que se niegan a salir de su habitación en un contexto del fin del modelo de “un trabajo para todo la vida garantizado tras las universidad”. Pero he encontrado otro fenómeno, el de la gente que vive en cibercafés que no cierran por la noche. La suma a final de mes es pequeña comparada con el alquiler de un piso, que en Japón implica fianzas elevadas y pago de varios meses por adelantado. Es otro resultado de una nueva era de trabajos precarios e inestabilidad laboral.