Miniordenadores Android

En el comienzo, los ordenadores de 8 bits eran unos cacharros que enchufabas a la televisión, como las consolas de videojuegos. Fue el PC el que trajo la necesidad de comprar un monitor (los primeros eran monocromos de fósforo verde, ámbar o blanco). Luego llegamos al True Color de 24 bits y durante un tiempo los monitores estuvieron muy por delante de las 625 líneas del sistema PAL. Hasta que llegaron los televisions HD. Así que a alguien se le ha ocurrido encapsular un pequeño ordenador Android que se pueda enchufar en la tele vía el puerto HDMI. Cachivaches como el Rikomagic MK 802 II o el Miniand MK803, que cuenta con 1 GB de memoria RAM y 4 GB. de memoria flash. O el S21H, un mini ordenador Android con 2GB de RAM y 8Gb. de memoria flash. El fabricante de este último prepara un modelo con Ubuntu.

Los chicos no lloran

Recuerdo a una profesora de Sociología del Género hablándonos de la brecha educativa entre los adolescentes de ambos sexos. El abandono y fracaso escolares era mayor entre los chicos. Y añadió algo así como “tratándose de un problema que afecta a los hombres no nos debe llamar la atención”. La explicación establecida al respecto es que las chicas son más maduras, trabajadoras y constantes que los hombres. La clase de generalización biologicista que hecha de las mujeres pondría en pie a la comunidad académica.

Salí de la universidad convencido de que había un campo enorme por explorar en el terreno de la Sociología del Género desde la perspectiva masculina. Desde una crítica masculina a los valores machistas a una crítica a las corrientes biologicistas del feminismo posmoderno (pero, ¿cuál es el problema?, ¡las mujeres somos más inteligentes que los hombres!).

Me he acordado de todo ello tras encontrar la noticia de que “unos ensayos británicos sugieren que la diferencia de rendimiento entre sexos obedece a los mensajes que reciben”: “Los chavales creen que los niños son más tontos y traviesos que las niñas”.

La mejor banda tributo a U2 se llama U2

El fenómeno de las “bandas tributo”, grupos de música que tocan los temas de sus ídolos, ha pasado de ser una cosa de andar por casa a llegar a unos niveles de profesonialidad elevados. Con la crisis no faltan las interpretaciones en clave del mercado musical.

Encontré el concierto de U2 en el festival de Glastombury de 2011 completo en Youtube. Y caí en la cuenta que durante la primera hora sólo tocaron temas de The Joshua True y Achtung Baby con la excepción de “I will follow”. Es obvio que U2 tocó techo creativo con Achtung Baby, en Zooropa decidieron hacer lo que les daba la gana y a partir de ahí han vivido de las rentas. Es sorprendente ver que la banda lo haya asumido de forma tan evidente. Como si supieran que su público acudiera al concierto esperando oir las canciones de los buenos viejos tiempos. Las canciones de Achtung Baby ya no suenan en sus nuevas versiones domesticadas con la intensidad del ZOO TV Tour. U2 son ahora una banda tributo a U2.

El amor analógico y el fin de las utopías digitales

Tengo pendiente leer The Net Delusion: The Dark Side of Internet Freedom de Evgeny Morozov, que languidece en mi Kindle mientras he comprado por impulso otros libros que he leído al instante.

Morozov plantea que Internet no es aquella herrramienta política portentosa que iba a traer la democracia y la libertad con la que soñábamos cuando nos conectábamos con módem. Y entra dentro de escuela de pensamiento que trata de hacer un balance desapasionado del activismo político en y vía Internet. Pero las utopías políticas no son las únicas que dejamos en el camino. Resulta más vergonzante contarlo pero en aquel entonces también soñábamos con que Internet iba a traer otro tipo de relaciones humanas. Ya en el Hacker Manifesto estaba implícita la idea de ser aceptado a pesar de ser un empollón o un friki (Not because it doesn’t like me… Or feels threatened by me… Or thinks I’m a smart ass…). Pensábamos que íbamos a encontrar nuestras almas gemelas gracias a que en Internet sólo brillaría nuestro intelecto y no el precio de nuestra ropa o la flacidez de nuestro abdomen. Por aquellas utopías también ha pasado el tiempo. Ahora sabemos lo artificiales que pueden llegar a ser las relaciones establecidas en Internet (¡”amigos de Facebook”! ¡en Internet nadie sabe que eres un perro!). Creo que es tiempo de reivindicar las experiencias tangibles cara a cara, las risas compartidas y la presencia física del otro.

Benjamin Lowy, el reportero de guerra que usa un móvil

El fotógrafo Benjamin Lowy se ha ido a la guerra como reportero gráfico usando la cámara de un iPhone.

As I grew more and more comfortable using the phone, I realized it had certain advantages – it was anonymous, it wasn’t particularly heavy, it didn’t get in the way of being intimate with a potential subject. And it was fast, I could just pull the phone out of my pocket and take a picture as things were happening in front of me.

Pero hay truco. Lleva también una réflex digital para situaciones en los que necesite velocidad de respuesta o enfrentarse a condiciones de poca luz.

Back to basics

Tengo la fotografía como eterna asignatura pendiente. Me gusta la fotografía de viajes y los retratos. Pero sin muchas posibilidades de viajar lejos y a nadie a quien retratar, mi cámara réflex digital Pentax K10D languidece. Es un trasto enorme y pesado que compré por su construcción robusta pensando en la fotografía de naturaleza. Al final, cuando voy al monte termino llevando mi vieja y baqueteada Casio EX 505 Pro que puedo llevar en un bolsillo en el muslo del pantalón.

Revisando fotos tomadas con mi cámara analógica Pentax MZ-50 tengo la sensación de que en aquel entonces tomaba mejores fotos. Desde luego, pensaba mejor cada foto porque la longitud de los carretes imponía unas limitaciones que ahora son inimaginables con las tarjetas de memoria. La Pentax MZ-50 era una cámara réflex autofocus pero a pesar de los automatismos yo mismo le dedicaba más tiempo a cada foto. De aquella época debería recuperar la paciencia y la reflexión antes de apretar el botón de disparo.

He estado repasando mis manuales de fotografía y tomando apuntes en una libreta. Tengo la sensación de que estoy reaprendiendo cosas que por falta de práctica había olvidado más que profundizando en lo que ya sabía. Y en esa sensación de querer volver al principio voy a comprar un objetivo Pentax equivalente a 50mm. Sencillo, barato y básico para volver al principio.

La fusión perfecta

El concepto de fusión ha pasado por varias viscitudes. Empezando que un artista de aquí incoporase un instrumento de allí, por ejemplo el cajón afroperuano en el flamenco, pasando por la remezcla más o menos infame de sonidos tradicionales con una base rítmica al estilo de Deep Forest. Más complicado es lograr ese maridaje perfecto entre músicas de un lado y otro. Yo no he parado estos días de escuchar al Kronos Quartet acompañando a Alim Qasimov y su hija Ferghana Qasimova.

Curiosamente resultó duro de digerir para muchos.