Blancanieves era una explotadora

Hay que reconocerle a Rammstein el lirismo de sus vídeos. Ohne dich me parece una obra maestra como canción y el vídeo de Rosenrot eleva la canción a un nivel mucho más conmovedor. En esa línea, hay que destacar su particular visión del cuento de Blancanieves y los Siete Enanitos.

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Una inusual avalancha de spam, que no ha detenido el filtro Akismet, me ha hecho revisar con cuidado los comentarios aprobados. Y he caído en la cuenta que en los comentarios que hacía en mi propio blog aparecía un enlace a mi anterior blog personal, ya borrado y desaparecido. No sé si alguien reparó en ello. Supongo que el mismo problema estaba sucediendo en mis comentarios en otros blogs. Ya está solucionado.

Lo que un hombre tiene que hacer

Sucedió en un campamento de verano en Alemania. Dormíamos en sacos de dormir en un kindergarten. Y aquella noche me tocó cocina. Una regla no escrita decía que cuando le tocaba cocina a los guays la diversión se trasladaba a la cocina. Oí que la gente hizo planes de acercarse al pueblo para llamar por la cabina. Era mucho antes de los móviles y la generalización del uso de Internet. Le dije a la gente que enseguida acabábamos y que me esperasen para ir juntos. Ni caso. Cuando terminé ya se habían ido. Andé a paso ligero y cuando llegue a la plaza me sorprendió encontrarme con un montón de cabezas rapadas. Estábamos en Alemania del Este y aquella noche parecía que sólo había jóvenes con pantalones de camuflaje urbano, chaquetas bomber y cabeza rapada. Dentro de la cabina estaba la italiana hablando con la mamma y por fuera esperaban las dos británicas, la japonesa y la checa.

Empezaron a acercársenos los cabezas rapada. Algunos eran apenas unos adolescentes. Un par de ellos empezaron a golpear con la palma de la mano en el cristal y a dar gritos. Las chicas apremiaron a la italiana que tenía algo importansísimo que contarle a la mamma, porque no dio señales de darse por enterada. Miré a mi alrededor y empecé a contar. Cuatro o cinco alrededor nuestro, unos pocos acá y allá en varios grupos. Eran un total de catorce. Quizás no fueran todos amigos del mismo grupo. ¿Qué iba a hacer si la cosa se ponía fea?

Podría correr. ¿Llegaría lejos? Pero, ¿qué sentido tenía volver al kindergarten y decirle a las dos monitoras del campamento “la cosa se puso fea, le di un empujón a un cabeza rapada para abrirme camino y salí de allí cagando leches dejando a las chicas detrás”?. No podía alejarme del peligro y dejar a las chicas. Tenía la obligación, la caballerosidad obliga, de dar la cara. Y comencé a pensar cuántas patadas y puñetazos podría soltar antes de que yo terminara en el suelo con un montón de cabezas rapadas encima mío. ¿Tenía sentido meter las gafas en el bolsillo? ¿O era mejor que se las diera a una chica?

Un cabeza rapada le preguntó de dónde eran a las chicas británicas. Eran de un pueblo pequeño no muy lejos de Manchester. Una contestó “Manchester”. Hacía pocos meses que el Manchested United le había arrebatado la final de la Champions League en el último minuto a un equipo alemán. Pensé que aquella era una respuesta muy idiota dada las circunstancias. Me mantuve al margen de la conversación manteniéndome atento a lo que hacían el resto de cabeza rapadas. Acercarme a los que estaban hablando con las británicas sólo iba a conseguir escrepar el ambiente. ¿Qué iba a decirles? “Eh, tú, ¿qué pasa?” con actitud chulesca. Oh, sí. Seguro que aquello les iba a disuadir de seguir molestando a las chicas siendo ellos varios y yo uno solo. Entonces la checa, les habló en alemán.
Du bist nicht ausslander!-Exclamó uno sorprendido de que su alemán sonara sin acento. Resultó que aunque residía en Praga su madre era alemana. Hablaron algo más en alemán y de pronto noté que el ambiente se relajó. Pasaron a un tono de voz y un lenguaje corporal de adolescentes de pueblo que trataban de impresionar a una chicas. No recuerdo si el resto llamamos a casa o nos largamos de allí tan pronto terminó la italiana.

Volvimos en grupo. Yo caminaba cabizbajo. Me había sorprendido a mí mismo por mi disposición a dejarme partir la cara sólo por mi sentido del deber. Pero pensé en lo absurdo que había sido todo, aquella obligación moral que había sentido en mis hombros de actuar de una forma en la que sólo había posibilidades de salir mal parado. Entonces una de las chicas me preguntó por qué no había intervenido. Respondí que había estado atento a que la situación hubiera ido a peor para hacerlo.
Eres un hombre. ¡Tenías que haberte peleado para defendernos!-Dijo la checa.
Eres un cobarde. Te quedaste parado y no hiciste nada-Dijo una de las británicas. Precisamente la que había dicho que eran de Manchester.
Yo era un hombre. ¿Qué hubiera podido hacer?

[Esta entrada se la dedico a Anarres]

Nomenklatura

He tenido oportunidad de conocer a gente metida en los aparatos de los partidos. Gente con cargos en su partido y/o en la Administración. Y puedo dar testimonio que no son como nosotros.

Beatriz Talegón, secretaria general de la Unión Internacional de Juventudes Socialistas, ha saltado a la fama por quejarse subida en el estrado de una reunión internacional de partidos socialistas que el evento tuviera lugar en un hotel de cinco estrellas. La nueva voz de la conciencia de la izquierda, se paseó por cuanto medio de comunicación pudo. Y me resultó todo tan impostado y falso en ella. Incluso su aspecto físico me pareció un disfraz. Y aquí la tenemos, vestida de Electroduende y recibiendo un duro castigo por parte del aparato del partido.

Elektroduende

It’s ok to be Takei

George Takei no sólo fue uno de los miembros del reparto original de Star Trek, es un activista de los derechos LBGT y una celebridad en Facebook gracias a sus publicaciones de cultura pop. Resulta que su familia fue internada en un campo para ciudadanos estadounidenses de origen japonés durante la Segunda Guerra Mundial. Él lo vivió siendo niño y no fue consciente del todo de lo que estaba viviendo. La historia de aquellos ciudadanos que fueron enviados a campos de internamiento ha servido de motivo para un musical. Y aparte de todo eso resulta un tipo interesante de escuchar.