Vuelve el rey

Hace años una profesora de inglés nos explicó cómo la lengua inglesa tenía una cadencia, ritmo e inflexiones que hacía natural rapear. Eran elementos que faltaban en la lengua española. Y entonces entendí por qué los raperos en español eran malos de cojones. Se dedicaban a encadenar rimas sin ritmo. Y mira que lo intentaba. Algun artículo de periódico hablaba del disco de consagración de tal grupo o cómo el disco de tal otro llevaba al rap en español a un nuevo nivel. Pero a mí me sonaban todos igual de malos hasta que escuché “Un tipo cualquiera” de Tote King, un disco absolutamente redondo donde el rap en español por fin no sólo tenía rima, sino también ritmo y mensaje.

En aquel disco iba oscilando entre los temas ligeros como “Botines”, un viaje nostálgico por aquellos calzados por los que babeamos en nuestra infancia y adolescencia, o exhibiciones de flow como “El primer día del resto de tu vida” y declaraciones de principios de un rapero contra corriente como “Cuatro minutos te escupo”. Ahora vuelve con su hermano, con el que colaboró en su primer disco.

Es menos rentable jalear a Darth Vader que a la Alianza Rebelde

De un tiempo a esta parte se viene comprobando que la gente no consume noticias para enterarse de lo que pasa, sino para que le confirmen sus prejuicios sobre la realidad. La CNN pierde audiencia y lleva tiempo en declive frente al estilo de Fox News y su mentirosa visión distorsionada de la realidad. Para colmo cada vez menos gente paga por unas hojas de papel con las noticias de ayer. En Alemania cierra el Financial Times Deutschland y el Frankfurter Rundschau es insolvente.

En España se vive algo parecido. Todos los diarios en papel pierden lectores y pierden hojas. El periódico local que se compra en mi casa es una pálida sombra de lo que fue. Pero hay un sector que lo lleva peor que todos. La prensa de derechas agoniza. Durante años bramaron contra el gobierno de Rodríguez Zapatero (¡Fue ETA!¡España se rompe! ¡La crisis es culpa de ZP! ¡Rajoy nos saca de aquí en dos días!) y permitieron a millones de españoles llegar de muy mala hostia al trabajo. Pero ha pasado un año y Rajoy se ha desvelado como un personaje patético sin más proyecto político que privatizar practicando el capitalismo de amiguetes. Y claro, la inercia de culpar de la situación al anterior gobierno se agotó hace ya tiempo. A la prensa de derecha sólo le quedaba convertirse en ridículo cheerleader de un gobierno desnortado, como La Razón, o tratar de ser la alternativa de derechas a un gobierno de derechas, como Intereconomía TV apoyando al partido de Mario Conde en Galicia.

De la prensa de izquierda y cómo de Público han terminado surgiendo cuatro medios diferentes, mejor hablamos otro día.

Instagram killed the photography star

He leído a gente contar cómo habían conseguido por ahí cámaras originales Lomo Lubitel 166 por auténticas gangas. Pagar 300 euros por una reproducción actual de una vieja cámara analógica soviética me parece una estafa. ¿Pero una cámara de segunda mano? Las he visto por 100 euros o menos. Una cámara de formato medio con unos resultados con esa estética tan añeja me resultó de pronto interesante.

Picture by qrro

Me duró un segundo. ¿Dónde había visto yo algo así? Claro. El maldito filtro Lo-Fi de Instagram.

El futuro se está quedando viejo

Nada evidencia más el paso del tiempo que hablarles a un grupo de jóvenes de una película que tú tienes como un referente contemporáneo y caer en la cuenta de que para ellos es una película vieja. Tú les hablas de ese gran referente del cine de ciencia ficción que es “Matrix” y terminas hablando de esa tecnología del futuro, la Realidad Virtual. ¿Os acordáis?

Realidad Virtual

Pusieron “Matrix” el otro día en la tele. Apenas vi el comienzo. Qué mal ha envejecido. Los decorados del principio resultan cantosos. La escena de Neo adormecido frente a una pantalla resulta una caricatura. Y entre nosotros, creo que por fin podemos decirlo, el vestuario de Carrie Anne Moss no es futurista. Es simplemente la fantasía sexual fetichista de un sado-masoquista.

Matrix

¿Queda esperanza para la humanidad?

Jimmy Kimmel acostumbra a proponer a sus espectadores con hijos “experimentos” un tanto crueles. Por ejemplo, despertarles un día de vacaciones y decirles que tienen que levantarse para ir al colegio. Hacerles un regalo horrible en Navidad. O comprarle ropa muy hortera para el primer día de colegio. La gracia está en que los padres graben la reacción de los hijos, que suele ser una rabieta o llanto desconsolado, y la suban a Youtube para que en el programa de Jimmy Kimmel hagan una selección con los vídeos más graciosos. La última broma que propuso a sus expectadores fue que dijeran a sus hijos que se habían comido sus caramelos de Halloween. Al ver el resultado sorprende la reacción contra los padres de los niños, algunos bastante creciditos. Sólo puedes pensar lo caprichosos, mimados y consumistas que son. Y justo cuando te dan ganas de lanzar una campaña para que hagan santo al pobre Herodes, tan incomprendido él, llegas al final del vídeo y te reconcilias con la humanidad.

Los vídeos originales que las tres últimas madres subieron se pueden ver aquí, aquí y aquí.

Oportunamente, Alejandro Rozitchner y Ximena Ianantuoni han publicado Hijos sin dios, una guía para criar hijos ateos con valores.

El nacionalismo se cura viajando y el liberalismo leyendo

Singapur vs Cuba

Le señalé al amigo que publicaba la imagen anterior que presentar a Singapur como bastión “libertario” era un mal chiste. Me contesta: “Cada vez oigo a mas libertarios pidiendo el sacrificio de la libertad politica a cambio de mayor libertad economica”. Y así, señoras y señores, es como otra etiqueta política fue prostituida y pereció.

Mientras tanto, en Singapur, ¿Disneylandia con pena de muerte?. A mucha honra.

La genial impostura fotográfica

Mi interés por la construcción social de lo cool siempre ha girado en torno a cómo cosas que un día resultaban ridículas y horteras se convierten de pronto en el no va más. Pero el paso más allá, ese que lleva del asombro a la admiración, implica convertir algo barato y lleno de defectos en algo deseado y caro. No hablo del It’s not a bug, it’s a feature. Pero casi. Hablo de la Lomografía, la línea de cámaras analógicas con tecnología soviética que se venden a cientos de euros. La BBC dice que las cámaras Lomo son las salvadoras de la película analógica. ¿No es genial ofrecer un cacho de plástico que hace mal las fotos y vender una experiencia retrokitsch? ¡Nunca sabes cómo van a salir las fotos! ¡Fascinantes distorsiones de colores y efectos ópticos!

Lubitel 166+

Ninguna Lomo LC-A baja de los 200 euros y la cámara TLR china “Seagull 104”, de la que tres usuarios no dicen nada bueno en Amazon, se vende en España por 300 euros. La Lubitel 166+ la tuve recientemente en mis manos en la FNAC. ¿En serio que la venden a 300 euros? Pensemos que no son más que cajas negras con una lente baratísima y un mecanismo para reboninar la película. A su lado, uno entiende lo barato que se ha vuelto la tecnología.